entregado a un animal hambriento

06/08/2022 a las 19:03

CEST


El español quiere seguir jugando al tenis mientras pueda

El tenista ha ganado a todos los grandes jugadores del siglo, excepto a Federer

A sus 38 años, el español Fernando Verdasco, séptimo en el ranking de la ATP, se enfrenta al tenis como quien tiene un parásito en el estómago al que primero debe alimentar si quiere vivir en paz.

“Hay que seguir hasta que se apague ese animal que es como un fuego interno, o lo apagan porque a veces el animal dice, quiero jugar, pero la rodilla no te deja dar dos pasos o el codo no te deja sacar”, aseguró a Efe en una entrevista el tricampeón de la Copa Davis.

Comparar la pasión con una especie de tenia es una idea que Verdasco tomó de su suegro, el premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa, quien en uno de sus libros compara la situación del escritor con la de una persona que lleva una tenia. en el interior. Alimenta al “animal”; sólo entonces vive.

Verdasco se presentó esta semana en Los Cabos en plena recuperación de una operación de codo, su tercera operación en año y medio, consecuencia de lo cual cayó al puesto 125 del ranking. en la ciudad mexicana perdió en tres sets ante el australiano Thanakis Kokkinakis. Sin embargo, dejó un mensaje: le queda tenis para volver al top 100.

Con siete títulos profesionales, ganancias de más de $18 millones y victorias sobre todos los grandes jugadores de este siglo excepto el suizo Roger Federer, El madrileño tiene méritos para retirarse, pero no se lo plantea porque quiere darse el lujo de salir a la pista de baile con la inocencia de quien canta bajo la ducha.

“Hay jugadores que aman el tenis por encima de todas las cosas, yo soy uno de esos. Me gusta una frase de Federer, que se preguntaba por qué dejar de jugar si ama el juego y es bueno en él”, dice Verdasco, si le preguntan sus razones para hacerlo. seguir.

Recuperado de cicatrices de covid y bisturí, pero no de esa hoja afilada que es el paso del tiempo, Al español le queda poco del soñador de pelo largo que con 19 años se presentó en el torneo de Acapulco y llegó a la final. Después de eso, conquistó el mundo, pero le tiene cariño a ese rebelde.

“Uff. Si pudiera parar con mi yo de 2004, le diría las cosas que sé ahora para que su carrera y su vida sean mejores. Las buenas decisiones las tomaría igual, pero me gustaría que mejorara las malas”. o peores”, dice, aunque no te dejes atrapar por el ayer.

Tiene tres victorias sobre Rafael Nadal y cuatro sobre Novak Djokovic, los dos jugadores con más títulos de Grand Slam, sin embargo, la gente del tenis lo recuerda más por una derrota, la de la semifinal del Abierto de Australia de 2009 tras más de cinco horas ante Nadal.

“A veces me viene el recuerdo y otras veces me viene la gente; ha sido el partido más icónico de mi carrera, las semifinales del Open de Australia contra el número uno del mundo, los dos españoles, un partido de más de cinco horas; el nivel era impresionante. Años y años después, alguien me para en la calle y me dice que es el mejor partido que ha visto en su vida”, revela.

Aquella vez Verdasco concedió 21 “aces” a Rafa y salvó 16 puntos de quiebre, una hazaña si se hace contra el jugador de mentalidad más fuerte del circuito. Sin embargo, tuvo un desliz en el cierre y ahí se fue la victoria.

“Por un lado me reconforta y me alegra haber jugado tan bien; por otro lado lo recuerdas y dices: madre mía, sí, fue 4-4 en el quinto set, 0-30, segundo”. saque, fallé una devolución y, no sé. Luego se me escapó la final para poder meterme contra Federer”, dice.

Verdasco tiene facilidad para jugar al tenis, pero, al igual que Vargas Llosa, desconfía del talento porque cree que la clave para salir adelante es el trabajo duro.

“Mario lo dice y tiene razón. Todos los jugadores necesitan trabajo, trabajo y más trabajo, no es solo talento. Federer puede ser a primera vista el más talentoso de la historia porque es el que juega más bonito, pero estoy seguro de que es entrenó muy duro; Nadal, no hablemos; Djokovic, lo mismo”, piensa.

Fernando imagina su 39 cumpleaños, el próximo 15 de noviembre, y espera celebrarlo entre los 100 primeros del ranking, una meta que cree que es alcanzable, si todavía está saludable. En cualquier caso, la meta no le quita el sueño porque a estas alturas está haciendo el recorrido por encima del bien y del mal.

“Me incluyo entre los que más les gusta jugar al tenis, si no, hoy no estaría aquí. Creo que aguantaré todo lo que pueda porque me encanta y lo disfruto. Aunque pierda, nadie le gusta perder al final”, dice.

Lo dice sin complacencias y luego refuerza su dimensión de ser humano, de hombre que se cansó de ganar y ha caído extenuado ante un animal hambriento alojado en sus entrañas, como insiste en llamar a su pasión por el tenis.

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