Aunque se planteó la jubilación y la ingeniería, Rods cumple el deseo de Nadal y su sueño del Top-100 | Circuitos ATP

Juan Pablo Varillas logró esta semana un sueño que tenía desde niño: debutar en el Top-100 del Ranking ATP Pepperstone. Sin embargo, el camino para cumplirlo fue tan difícil que en un momento de su vida pensó en abandonarlo. Incluso llegó a pensar que no estaba hecho para jugar tenis profesional.

Fue exactamente en mayo de 2016. Cinco meses antes había dejado la casa de sus padres en Lima, y ​​se había radicado en Barcelona buscando potenciar el talento que en ese momento lo ubicaba entre los mejores 700 del ranking. Pero en España no consiguió mejorar ni encontrarse a sí mismo. “Pasaban los días y no me sentía cómoda. Estaba deprimido. Mientras estaba allí, gané peso. Nunca había superado los 80 kilogramos”, recuerda el peruano en charla con ATPTour.com.

“La estoy pasando mal, ya no puedo estar aquí”, les dijo a sus padres a través de una llamada de Skype. No hubo lágrimas. De hecho, nunca ha habido mucho que mostrar. Ni en la pista ni fuera de ella. Es por eso que nunca ha roto una raqueta a propósito en su vida. Pero en ese momento, con 21 años, quedó claro que algo dentro de ella no andaba bien.

El pesimismo lo invadió cuando regresó a Lima, y ​​muchos pensamientos negativos cruzaron por su mente: “Empecé a dudar mucho de lo que era capaz de hacer, y pensé: ‘Tal vez no sirvo para esto, tal vez lo mío es no competir con este nivel’”. Volver a la ingeniería se convirtió en la opción más sensata para él.

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Hace unos años, al finalizar su etapa como jugador juvenil, había ingresado a la Universidad Católica de su ciudad. “Me gustan mucho los números”, explica. Pero ante la dificultad de compaginar los estudios con el deporte, había abandonado la carrera. En mayo de 2016 pensó que era el momento de retomarlo, aún con el dolor de dejar de jugar. Su entorno, sin embargo, le animó a darse una última oportunidad en el tenis. Sólo uno más.

Su familia y su entrenador en ese momento, el ex tenista peruano Duilio Beretta, lo apoyaron en la idea de mudarse a Buenos Aires para buscar el nivel que no había podido encontrar en Barcelona. “Pensé: ‘Me voy a dar la última oportunidad en el tenis’”, recuerda Juan Pablo, quien emprendió un viaje en enero de 2017. “Afortunadamente, en Argentina la vida me cambió por completo”.

“Llegué a Buenos Aires con mi entrenador, Duilio, quien me mostró un camino y me enseñó a ser más profesional. Empecé a entrenar en Parque Norte. Un día tocaba con Leo Mayer, otro con Gonzalo Villanueva. Y entonces. Yo también era físico y empecé con un psicólogo”, añade el diestro de 26 años. “Que haya mucha diversidad de jugadores, preparadores físicos, kinesiólogos y psicólogos deportivos hace que Argentina te ayude mucho a mejorar. Ahí empecé a encontrar mi tenis poco a poco”.

En Buenos Aires se afianzó como tenista y también forjó su carácter viviendo solo. “No sabía cómo tomar el autobús o cómo lavar la ropa o cómo cocinar para mí. En Lima me levanté y ya estaba el desayuno. Ni siquiera sabía cocinar arroz. Pero usé YouTube mucho. La necesidad te hace aprender, y esas cosas me hicieron madurar”.

Sus habilidades como cocinero mejoraron. Hervía huevos, fruta, avena, café, galletas de arroz y aguacate para el desayuno antes del entrenamiento. Pollo a la plancha o carne al horno, arroz, papas y ensalada para la cena. Su tenis y su ranking también fueron mejorando progresivamente. De hecho, acabó 2019 en el Top-150 y en enero de 2020, al disputar por primera vez una eliminatoria de Grand Slam, cumplió una profecía del mismísimo Rafael Nadal.

Siete años antes habían jugado dobles en una exhibición en Lima, y ​​el español le había dicho: “Ojalá nos veamos de gira en algún momento”. De esa época, Varillas conservó varias fotos con Rafa que se pueden ver colgadas en la casa de sus padres en Perú. Y también mantuvo ese presagio como un impulso para no rendirse.

“Un poco tarde, pero lo que predijo se hizo realidad. Y este año en Roland Garros, cambié al cuadro principal. Yo ya estaba con todos los que veía en la tele cuando era niño, compartiendo camerino con ellos. Y uno de esos era Rafa. ¡Fue increíble!”. Su timidez le impidió saludarlo. Pero espera que la próxima vez sea diferente. Ojalá como rivales. “Sería un sueño, como cerrar el círculo”. Por ahora coinciden en el Top- 100, gracias a que Juan Pablo se convirtió en el quinto peruano en irrumpir en este selecto grupo.

Peruanos en el Top-100

Jugador Mejor Ranking (año)
Jaime Yzagá Nº 18 (1989)
Pablo Arraya Nº 29 (1984)
Luis Horna Nº 33 (2004)
carlos di laura Nº 92 (1986)
Juan Pablo Varillas Nº 97 (2022)

Su gran actuación en el camino a los cuartos de final en Gstaad (p. ante Thiem), dejando caer a un miembro del Top 20 en Roberto Bautista Agut, y su clasificación a los octavos de final en Kitzbühel (p. ante Ramos), le permitieron aparecer este semana en el No. 97 y marcando la primera vez para un peruano en el Top 100 desde Horna en febrero de 2009.

“Este ha sido un sueño mío desde que era muy joven”, enfatiza Varillas, quien tiene un récord de 17-18 en el circuito y cuatro títulos ATP Challenger Tour. “Prácticamente, desde que tengo uso de razón, he buscado este camino de ser profesional y formar parte del selecto grupo del Top-100. Es increíble que haya sido capaz de hacerlo. Son muchos años de trabajo que se han ido reflejando poco a poco en los rankings y en los torneos”.

Darse la última oportunidad en el tenis, hace cinco años y tras plantearse la ingeniería, ha sido una de las mejores decisiones de su vida. Y hoy, aún radicado en Buenos Aires y dirigido por el extenista argentino Diego Junqueira, espera que la recompensa a su esfuerzo siga llegando.

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