Alpine pensó que estaba jugando a ser dios en la Tierra.

práctica final del gran premio f1 de australia

Mario Renzi – Fórmula 1imágenes falsas


    Desde que se oficializó la sorpresiva despedida de Sebastian Vettel, que tomó desprevenidos a integrantes del equipo Aston Martin, donde parecían esperar una renovación del alemán por la marca Stroll; se ha puesto en marcha una cadena de hechos precipitados que parece no haber terminado aún, y que podrían haber sacado los colores para el conjunto alpino.

    El francés va camino de ser el gran damnificado de la explosiva tontería que estamos viviendo, pero a la vez su propio verdugo, ya que la gestión que ha hecho con los 3 pilotos que conducía ha sido nefasta.

    la medicina en si

    Y es que los de Enstone en unas horas han pasado de tener en su cerco a Ocon, Alonso y Piastri, algo así como pasado, presente y futuro de la F1; para retener solo a Esteban Ocon, que sin desvirtuar al francés, es quizás la opción menos llamativa de las 3. Y aunque es indecoroso sacar sangre de las desgracias ajenas, lo cierto es que Alpine solo ha tomado su propia medicina: la falta confiable

    Y si, en este deporte confianza Es una de las palabras clave, sin la cual no se entiende cómo la gente puede subirse a un monoplaza y empezar a girar a la velocidad que lo hace. Ese apoyo indispensable es el que Alpine no ha transmitido a sus 2 pilotos clave. Los franceses, en su aparente control de una situación compleja, se han confiado demasiado, y han acabado dejando escapar sus bienes más valiosos… ¿O no?

    Oferta Fernando Alonso, que ya demostró su calidad a los 40 y ahora, a los 41, sigue siendo más rápido y habilidoso que Esteban Ocon, con solo 1 año de contrato por “sin saber qué nivel será en 2024”, es casi una humillación para un campeón mundial que apostó por ellos para volver a lo más alto, y que solo las falsas promesas de un equipo que no ha cumplido su palabra, es lo que le impide pelear por cosas grandes. Alonso, perro viejo, ha sabido moverse, y sea más o menos acertado el paso a Aston, al menos demuestra su poder sobre su propio destino, castigando de paso al que sigue siendo su equipo. El caso se remonta a lo que vimos ayer, y aún tenemos que ver, de Piastri.

    El joven australiano se ha visto envuelto en una situación igual de pegajoso ese Fernando; Alpine no pudo tomar una decisión clara entre apostar por el diamante en bruto o el veterano. Al igual que el asturiano, Piastri junto a su representante Mark Webber, otro sabueso del mundo, han hecho la guerra en solitario en busca de un mejor asiento en la parrilla que el que Alpine ofrecía en Williams, dejando la marca que ha confiado en el talento del australiano a lo largo de su carrera. carrera, excepto en el momento en que era realmente necesario ser valiente.

    Aun así, está por ver qué pasará con Piastri de cara a 2023, si correrá en Alpine, en McLaren o en otra escudería. Pero está claro que lo de ayer es una humillación para una escudería y un director de equipo que pensaba que lo tenía todo atado, y que podía permitirse jugar con grandes figuras del panorama actual de la F1 como Alonso y Oscar Piastri; y al final solo pueden quedarse con Esteban Ocon, en quien paradójicamente si depositaron toda su confianza a pesar de saber lo que pasaría este año, ¿o esperaban que Alonso se retirara el año pasado para 2022?

    salvar los muebles

    Como ya hemos dicho, todavía es pronto para saber cómo acabará este improvisado e incendiario mercado de fichajes, que promete relaciones tensas tras el parón. Pero en el peor de los casos, y según la prensa francesa, Alpine podría recuperar a Daniel Ricciardo, que no ha terminado de adaptarse a McLaren y podría volver a un Alpine donde consiguió grandes resultados, sobre todo en 2020. Añade que Alpine considera que el movimiento hizo público antes de promocionar a Oscar Piastri está dentro de la legalidad, por lo que no todo está perdido en la casa del diamante respecto a su pupilo.

    Pase lo que pase, el aleccionador golpe que han recibido en pocas horas Alpine y Otmar Szafnauer nos enseña lo peligroso que es jugar a Dios en la F1, y creer que uno puede hacer lo que le plazca con dos de los pilotos. categoría y la más deseada por la mitad de los equipos.

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