¿Cómo es Aston Martin superior a Alpine?

Hace dos cursos, Renault anunció a lo grande el regreso de Fernando Alonso a la F-1. Era el mes de junio de 2020 y la española, tras dos años alejada de la categoría reina, volvía al Mundial. Por el camino había ganado dos veces las 24 horas de Le Mans, se proclamó Campeón del Mundo de Resistencia, ganó en Daytona e incluso intentó el Dakar. El objetivo, dijo, era volver a lo más alto, luchar por el tercer título, aunque en el fondo, el propio Alonso y casi todos en la F-1 sabían que era poco menos que imposible. El motivo de soñar era aprovechar la incertidumbre que podía generar la nueva normativa, que siempre ha generado sorpresas. Pero la realidad era diferente. La única sorpresa fue la de Ferrari con un coche más o menos competitivo y el hecho de que el dominador de los últimos años, Mercedes, no tuviera un coche competitivo desde el principio. Él ahora lo tiene. Renault, reconvertida en Alpine para aprovechar el relanzamiento de la marca de deportivos, heredó una situación complicada en la que el presupuesto no era el que esperaba Alonso y a nivel técnico tampoco lo que él quería. Las expectativas eran muy altas y los resultados no llegaron en 2021 ni en lo que va de 2022. El auto no está entre los mejores y todo se agravó por lo que se llamó “El Plan”. El lema conmovió a muchos aficionados sin mucho fundamento. Era poco más que un simple deseo en voz alta.

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