Personal de enfermería y médico en Colombia tiene condiciones laborales inadecuadas, según estudio

Foto de archivo de una enfermera preparando una dosis de la vacuna Sinovac contra el covid-19 en Bogotá, Colombia.  EFE/Carlos Ortega
Foto de archivo de una enfermera preparando una dosis de la vacuna Sinovac contra el covid-19 en Bogotá, Colombia. EFE/Carlos Ortega

El personal calificado de salud en Colombia ha visto acentuado el impacto en sus condiciones laborales durante la pandemia generada por el covid-19. Los profesionales de enfermería, medicina y auxiliares de enfermería presentan incrementos constantes en las horas trabajadas a la semana. Sin posibilidad de descanso, se cuenta con un recurso humano insuficiente para cubrir el elevado número de pacientes.

Esta es la conclusión de un estudio de la Universidad del Rosario y la Corporación para el Desarrollo de la Seguridad Social (Codess), según el cual El personal de enfermería y médico ha sido el eje fundamental para el manejo de la pandemia desde el área de atención a los pacientesquienes en torno a condiciones de bajos ingresos en general y formas de contratación a través de prestación de servicios, cooperativas de trabajo temporal o asociado, la emergencia sanitaria los ha llevado a profundizar aún más sus inadecuadas condiciones laborales.

Los resultados de la consultoría “Alternativas concretas de protección social y formalización laboral para trabajadores informales calificados en el área de la salud ante los impactos de la pandemia del covid-19 en la perspectiva del trabajo decente”, revelan que entre 2018 y 2021 han presentado incrementos constantes en las horas trabajadas a la semana, tanto para el personal de enfermería como médico, señaló Iván Jaramillo Jassir, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario.

“Podemos afirmar que existe una insuficiente oferta de personal para el sector, lo que se refleja en el promedio de pacientes atendidos en una misma jornada laboral: 25 pacientes diarios por cada enfermero, siendo las enfermeras las que atienden en promediar un mayor número de pacientes”, destacó Iván Jaramillo Jassir.

En el caso del personal médico, los hombres atienden más pacientes cada día laboral, con un promedio de 23 al día. Diferencia sustancial con lo propuesto por la OCDE, que recomienda entre 12 a 15 citas por día para el personal del área de salud en general.

La Gran Encuesta Integrada de Hogares del Danés indica que para 2021, el 80% del personal de enfermería empleado eran mujeres. Igualmente, Entre 2020 y 2021, el personal ocupado aumentó significativamente en respuesta a la pandemia (4,5% personal de enfermería y 16,6% personal de medicina)sin haber logrado alcanzar niveles suficientes para cubrir los requerimientos que demanda el covid-19.

Al respecto, el profesor de Economía de la Universidad del Rosario Darwin Cortés, indicó que el estudio identificó que el sector tiene baja informalidad, definida como afiliación a la seguridad social. Para 2021, la tasa de informalidad rondaba el 7,4% para el personal de enfermería y el 5,6% para los médicos. Dentro de esta población existe una gran proporción de trabajadores por cuenta propia (35%), lo que puede ser una posible evidencia de condiciones de empleo inadecuadas en relación con el trabajo decente.

La investigadora del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario Diana Londoño explicó que el análisis arrojó que el ingreso promedio de los ocupados del sector supera el mínimo exigido para acceder al Piso de Protección Social y las Prestaciones Económicas Periódicas – BEPS. El personal de enfermería gana ingresos per cápita mensuales en promedio entre 2 millones de pesos y $2.8 millones, mientras que el personal médico logra alcanzar y superar los $6 millones mensuales. Los hombres tienen ingresos promedio más altos que las mujeres, lo que identifica las brechas salariales de género en el país.

A nivel regional, existen diferencias significativas en el número de ocupados y en el ingreso real de estos trabajadores. En Bogotá se observa una disminución considerable en el salario real del personal de enfermería desde 2019, mientras que Cartagena es una de las ciudades que mayor reducción ha presentado en el salario del personal médico.Londoño comentó.

Una política integral que formalice la ocupación de los profesionales de la salud debe tener en cuenta aspectos que se relacionan con la mala adecuación al mercado laboral, la escasez de personal capacitado para la atención de la salud, formas inadecuadas de contratación, la baja movilidad que se presenta entre la población que se formados en escuelas de enfermería de las grandes ciudades y su migración laboral a zonas lejanas del país que no cuentan con suficiente personal de salud.

El equipo de estudio elaboró ​​un Índice de Precariedad Laboral, en términos de ocupación, que incluye información relacionada con el trabajo digno. Se encontró que el personal de enfermería es más propenso a estar en condiciones precarias que el personal médico. Este índice tuvo en cuenta la duración de un contrato de trabajo, los tiempos de terminación de los contratos de trabajo y los tiempos de contratación, el tamaño de la empresa empleadora, los niveles salariales, el lugar donde se realizan las actividades laborales y la jornada laboral.

Apoyo al personal de salud capacitado

La Universidad del Rosario y Codess (Corporación para el desarrollo de la Seguridad Social) realizaron una encuesta que identificó el tipo de apoyo que recibe el personal capacitado en salud: 56% cuenta con dotaciones para realizar su trabajo, 27% cuenta con apoyo psicológico y solo 10 % cuenta con instalaciones para descansar. En cuanto a los beneficios económicos, el 60% recibe vacaciones pagadas, el 40% tiene acceso a seguro médico, el 33% recibe apoyo de transporte y solo el 7% recibe apoyo de alimentación.

La consultora hace una serie de recomendaciones enfocadas a mejorar las condiciones laborales en el marco del trabajo decente y digno, buscando una transición hacia la formalización laboral de todo el personal médico y de enfermería; promover la movilidad del personal de enfermería a los territorios que lo requieran; disponer de espacios y tiempos de descanso adecuados para el personal de enfermería; establecer un esquema salarial que reconozca la formación y la experiencia, buscando la equidad de género y minimizando la exposición a riesgos por causas relacionadas con el trabajo en todas las áreas, entre las principales.

Para el experto asesor de investigación de Codess, John Marulanda, el estudio es importante en tres aspectos: primero, porque profundiza y establece la situación real sobre la informalidad laboral en los cuidadores de salud calificados. En segundo lugar, determina brechas e inequidades en salarios y condiciones de trabajo por género y ocupación en los trabajadores de la salud, las cuales son injustas y evitables. Y tercero, porque define recomendaciones específicas para el trabajo digno en el sector, así como los criterios y bases para el objetivo de un nuevo modelo de salud centrado en el nivel más básico.

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