Los médicos cubanos y el ultrajante racismo que viven aterrizan recientemente en México

Médicos cubanos y venezolanos en México durante 2020. (HERIKA MARTINEZ/AFP) (Foto de HERIKA MARTINEZ/AFP vía Getty Images)

Médicos cubanos y venezolanos en México durante 2020. (HERIKA MARTINEZ/AFP) (Foto de HERIKA MARTINEZ/AFP vía Getty Images)

médicos cubanos Han llegado a México. Cincuenta de ellos comenzaron a trabajar hoy en el estado de Nayarit. En total, son 500 médicos que trabajarán en suelo nacional durante 180 días (prorrogables). La noticia ha pegado fuerte y, en consecuencia, las hordas de inconformistas se hicieron sentir en las benditas redes sociales, ese territorio fértil para los racistas confesos y para otros que aún no se han decidido a hacer pública su xenofobia y refugiarse en otras idas y venidas discursivas. a no hacer explícita la discriminación que anida en sus pensamientos.

No importa que los médicos cubanos sean especialistas —lo cual debería bastar para comprender el valor de su formación y la calidad con la que llegan al país—, para los exigentes guardianes de la patria y la medicina tricolor hay que andarse con cuidado. cada vez que uno recibe atención de ellos. El colmo: han optado por ridiculizar sus conocimientos y equipararlos con hechiceros y chamanes. La ignorancia en su apogeo cubierta por el manto nacionalista. METROMéxico es un país racista y hay pruebas de sobra.

De vez en cuando reafirmamos esa convención y nos envolvemos en la bandera de una forma que daría envidia al mismo Juan Escutia. Lo peor, en esta cruzada discriminatoria se mezclan argumentos “técnicos” con ideología barata. Dicen que esos puestos deberían ser para médicos mexicanos. Y, a ver, nadie niega que los profesionales de la salud nacional merecen un mejor trato en todos los sentidos, incluido el que implica más y mejores oportunidades laborales —no basta con publicar las vacantes, deben ser dignos—. Este es un tema pendiente y no puede ser ignorado. Pero nadie le quita el puesto a nadie y, en todo caso, Los médicos cubanos también sufrirán los vicios arraigados en el sistema de salud mexicano (no, no es por presumir).

La cantaleta es muy conocida y la escuchamos con más fuerza desde hace cuatro años, cuando el caravana de migrantes Pasó por México y fue víctima de una furiosa ola de racismo que seguramente enorgulleció al mismísimo Donald Trump. Nadie viene a quitarle nada a nadie, por enésima vez. Los médicos cubanos están trabajando: intercambian un servicio profesional por un salario. ¿Dónde está el robo, dónde está la usurpación? En las mentes cerradas de los que ven una conspiración por todas partes. Nada más allí.

Así como pedimos amablemente que los médicos cubanos tengan todos sus papeles en regla para que sean dignos de atendernos, ¿qué pasaría si nos aplicaran el mismo rigor? Imagina el siguiente escenario ridículo y absurdo: estás enfermo y necesitas atención médica. Pero algo pasa, para recibir una consulta primero debes pasar un cuestionario: tienes que demostrar que tu enfermedad se debe a factores externos y no a tus malos hábitos.

Por ejemplo, si eres diabético, tienes que demostrar que NO tuviste la culpa; sin embargo, si se enfermó por beber Coca-Cola en exceso durante décadas, los médicos se reservan el derecho de admitirlo. “¿Cómo vamos a cuidar a alguien que se enfermó por su propia voluntad?”los médicos acérrimos podrían argumentar.

¿Verdad que no? No se trata de estar a favor o en contra del gobierno, porque no todo se trata de López Obrador y sus amigos o enemigos. ¿Cómo cuestionar la integridad personal y profesional de un médico simplemente por su pasaporte? Las fobias que han aumentado exponencialmente durante este sexenio están haciendo que muchas personas pierdan el poco sentido común que existía. Y mucho más: estamos mostrando nuestras peores versiones. No fuimos nosotros los examinados rigurosamente porque gritaríamos al cielo como dicta nuestra tradición victimista.

Mientras tanto, esa seguirá siendo nuestra realidad: la de un país profundamente racista que es incapaz de mirarse a los ojos.

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