Miedo a morir, médicos internos: 5 testimonios

Médicos internos exigieron a las autoridades que les brinden garantías de seguridad y medios económicos suficientes para realizar su servicio social, ante los asesinatos, en las últimas semanas, de dos de sus compañeros en Chihuahua y Durango.

EL UNIVERSAL recopiló testimonios en cinco estados. En Guerrero, los médicos señalaron que la violencia restringe su desempeño: hay zonas donde no pueden entrar o deben salir de las comunidades.

CHIHUAHUA

“Sí, me voy a ir, no nos dan otra opción ni apoyo”

Ciudad Juárez.— Entre el miedo y la incertidumbre es como se encuentra Viridiana Millán, médica interna de servicio social de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) a quien el pasado 14 de julio le fue asignada su plaza en Villa Ahumada, Chihuahua.

Este municipio se ubica a 123 kilómetros de Ciudad Juárez, y aunque no forma parte de la serranía, también ha habido ataques armados contra el comando, civiles y hasta contra el presidente municipal en 2020.

Lee mas: Emiten Alerta Amber para ubicar a recién nacido secuestrado del DIF Nayarit

“Mi lugar está en Villa Ahumada, el problema de mi lugar es que ya hay antecedentes de algunos hechos violentos; supuestamente se tomaron cartas en el asunto, pero se sigue ofreciendo. Lo que nos gustaría es que nos den cupos en Ciudad Juárez para que no tengamos que ir tan lejos, y en caso de que nos pase algo, tenemos el apoyo de la universidad y de nuestros familiares”, dice la joven. .

Aunque hasta el momento no ha definido cuándo se iría ni dónde viviría, asegura que tendrá que salir de su ciudad e ir a hacer su servicio en caso de que las autoridades de Chihuahua no cancelen las plazas en municipios así.

“Sí, iré [a Ahumada], no nos dan otra opción, ni nos dan la información y el apoyo para decirnos: ‘puedes gestionarlo en tanto tiempo’, ‘puedes darte de baja’ u otra cosa. Cuando decides tomar otra decisión, te dicen que tomes un lugar en el próximo período, pero vas al final de la lista. Si me tocó ahorita en Villa Ahumada, probablemente si me espero me vuelva a tocar más lejos”, dice.

Según los estudiantes, las autoridades educativas y de salud les informaron que se eliminaron puestos de servicio en municipios como Namiquipa, El Vergel, Guachochi, Uruachi, Madera, Villa Ahumada, Guazaparez, Batopilas, Urique y Bocoyna; sin embargo, estos se ofrecieron el 14 de julio.

“El miedo es el mismo, con el hecho de salir de la ciudad para ir allá”, menciona.


DURANGO

“No nos dan las condiciones suficientes”

Durango.— Sofía Peña, médica interna, tiene asignado un lugar para iniciar su servicio social el próximo mes de agosto en el municipio de Rodeo, Durango.

Sin embargo, tras el asesinato de Eric Andrade en la comunidad de El Salto, municipio de Pueblo Nuevo, en el mismo estado, Sofía teme acudir a una comunidad rural sin garantías de seguridad.

Hasta el momento no tiene conocimiento de cómo es el lugar ni le han dicho nada. “Nos envían a las comunidades sin conocerlas y sin conocer el centro de salud donde vamos a trabajar”, ​​explica.

La doctora, estudiante de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), pide consideración porque, dice, quieren ayudar a la población y no simplemente ser utilizados.

Sofía, de 24 años, admite que tiene miedo de ir a realizar su trabajo a una comunidad donde podría sufrir algún daño: “Es miedo a la violencia, que no nos den las garantías suficientes para cumplir nuestra función. Estos lugares deben ofrecerse a médicos calificados, con un salario suficiente y digno. Nos usan como carne de cañón”, lamenta.

Dice que el pago o beca es de mil 300 pesos la quincena, sin tener condiciones dignas para realizar su trabajo.

Sofía Peña pide que se les respete y pague dignamente por el trabajo que realizan en las comunidades, así como que tengan las condiciones para moverse y vivir en los lugares que les sean asignados.

Lamenta que tras el asesinato del médico interno en Pueblo Nuevo, las manifestaciones y protestas que ha realizado la comunidad de médicos internos no han tenido una respuesta certera a sus demandas, en especial por la reubicación de personas que se encuentran en lugares considerados de alto riesgo. .

Pide a las universidades que apoyen sus pedidos y que haya claridad e información sobre las comunidades a las que están asignadas para hacer el servicio social. También pide reformar la norma 009-SSA3-2013, pues asegura que los tiempos han cambiado y las generaciones actuales son diferentes.

“Queremos que nuestra voz sea escuchada”, dice.

Lee mas: Oaxaca comparte con organismos internacionales estrategia para reducir la pobreza


GUERRERO

Las amenazas llegan a pesar de la cautela

Chilpancingo.— En Guerrero, la violencia ha restringido el desempeño de los médicos internos: hay áreas a las que no pueden ingresar, durante días tienen que salir del lugar de trabajo por un tiroteo o amenazas.

Tres médicos internos coincidieron en que ninguno había sufrido un atentado ni había sido víctima directa de la violencia que se vive en el estado, pero eso ha condicionado su trabajo.

Dijeron que, como medida para protegerlos, las universidades donde estudian han optado durante años por no enviarlos a lugares donde la inseguridad alcanza niveles muy altos.

“Esto es lo que buscan los jefes de educación, que los médicos internos ya no sufran cosas como el desabastecimiento y la inseguridad, las violaciones y el acoso que sufren las mujeres”, dijo uno de los médicos internos.

Sin embargo, dijeron, hay casos en los que los internos, junto con el personal del centro de salud, han tenido que abandonar el lugar por falta de seguridad. A pesar de las precauciones, las amenazas llegan a los centros de salud. Comentaron que, en varias ocasiones, cuando atienden a personas con heridas de bala, las amenazan.

“Nos amenazan porque muchas veces no quieren que se denuncie esa atención para evitar una posible investigación. Son advertencias que nos dan las personas que van por una lesión, y cuando uno les pregunta cómo lo hicieron, es cuando advierten que si se sabe, habrá consecuencias”, dijo un interno.

JALISCO

“Prefiero sacrificar un año de prácticas”

Guadalajara.— Fernando Bremauntz Fonseca es médico interno, tiene 24 años y estudió en la Universidad Lamar, en Guadalajara.

Cuando pudo elegir el lugar para hacer su servicio social, no lo pensó mucho y prefirió no salir de la ciudad.

“La universidad nos envió una lista de opciones y, como siempre, las de dentro de la ciudad se agotan primero, pero muchos de mis compañeros que no tienen el promedio para llegar a las primeras opciones, porque tienen que ir a comunidades marginadas.

“Ante esta situación, preferiría sacrificar esa parte de la pasantía de un año, pero todo para no arriesgarme, incluso se sabe que a veces los cárteles van y amenazan a los pasantes para que trabajen para ellos, yo Creo que mi vida vale más”, aseguró Fernando.

Indicó que ese temor persiste entre los internos de Medicina, incluso —mencionó— muchos han compartido sus malas experiencias a través de sus redes sociales, las cuales no siempre tienen que ver con comunidades alejadas o consideradas de riesgo, sino que se replican situaciones en lugares donde , supuestamente, hay seguridad.

Señaló que, además de la inseguridad, los internos muchas veces evitan ir a comunidades alejadas por las condiciones de los centros de salud a los que están asignados.
Agregó que si hubiera seguridad en estos lugares o por lo menos personal para proteger los centros de salud y quienes allí laboran, se animaría a prestar su servicio en esos lugares.

MICHOACAN

“Mi mayor temor es no volver a casa”

Morelia.— Luis Humberto Cuevas Jacobo es un médico en formación que está por hacer su internado, el cual espera no le toque en una zona rural de riesgo, pues dice teme que algún día salga a hacer su trabajo social. servicio y ya no volví a casa.

Luis Humberto acaba de terminar su internado en el Hospital Civil Doctor Miguel Silva y está realizando los trámites para que le asignen un lugar para su servicio social. Dijo, en ese sentido, que es preocupante la violencia y agresiones contra los médicos internos, pues no hay condiciones de seguridad para que puedan realizar su trabajo.

“Si antes teníamos miedo, con lo que pasó hace poco con Eric Andrade, en Durango, pues peor, porque somos los que seguimos”, advirtió.

El médico en formación dijo que está dispuesto a servir en las zonas rurales, siempre que sean seguras.

“Aunque está en una situación precaria, porque la mayor parte del tiempo es así, el internado se vive todo el año en condiciones precarias y tenemos que tirarlo. Ya ni siquiera pedimos unas instalaciones dignas para nosotros, sino que nos garanticen una seguridad real”, explicó.

El joven, originario del municipio de Zinapécuaro, enfatizó que su mayor temor es salir a hacer su servicio social en alguno de los lugares de riesgo y no regresar a casa.

“Mi mayor temor es salir a hacer lo que empecé hace seis años de formarme académicamente como médico que ya soy, y que ya no pueda volver con mi familia, simplemente porque estoy cumpliendo con mi deber”, señaló. dijo.

Leave a Reply

Your email address will not be published.