Libro revive el polémico caso del anillo de Barragán

Cómo entender lo que motivó al artista jill magid (Connecticut, 1973) para convertir las cenizas del arquitecto Luis Barragán en un diamante? Este hecho fue uno de los más controvertidos del arte contemporáneo en México y resonó con fuerza en el exterior. A pesar de ser un hecho relativamente reciente, de apenas seis años, solo persiste en la memoria colectiva la imagen del anillo desaprobado, pero ahora se publica 525 gramos. Jill Magid: la transformación de Luis Barragánde Laura Ayala Castellanos (Artes de México, 2022), el primer libro que hace un análisis profundo, pero accesible.

En una edición bilingüe de 74 páginas, la curadora y gestora cultural relata los actores, hechos y obras de arte relacionadas con Barragán, que antecedieron y antecedieron al diamante de Barragán. El anillo fue creado por Magid con la idea de canjearlo por la repatriación del archivo del arquitecto, que tras ser comprado por el empresario Rolf Fehlbaum, Como regalo de bodas para la arquitecta Federica Zanco (rumor que promovió Magid para su proyecto con la obra de Barragán), se mudó a Suiza, donde se fundó la Fundación Barragán, y hace dos meses se mudó a Alemania.

El viaje de Magid con la obra de Barragán comenzó en 2012, cuando conoció la Casa-Estudio Luis Barragán. Desde entonces, se ha sumergido en la vida y obra del arquitecto mexicano, tanto que en 2015 pasó cinco noches en el edificio declarado patrimonio de la UNESCO. También realizó obras plásticas replicando objetos del archivo de Barragán, pero agregando su toque para eludir los derechos de autor registrados por la Fundación y como protesta porque Zanco no le dio acceso a la colección. La negociación con la familia del arquitecto para la exhumación de 525 gramos de cenizas de Luis Barragán para la creación de la obra La propuesta, es decir, el anillo de diamantes, también fue una actuación. En 2017 el anillo fue exhibido en el MUAC.

barragan_anillo_141884465.jpgLa obra La Propuesta es un anillo de diamantes creado por la artista Jill Magid a partir de las cenizas del arquitecto Luis Barragán; fue exhibida en el MUAC en 2017. Foto: “La propuesta” (2016), de Jill Magid, extraída del libro

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La suma de estos hechos provocó la destitución de miembros del Fundación de Arquitectura Luis Barragán Tapatía, evidenció la lenta reacción de las autoridades culturales mexicanas, generó denuncias sobre el proceso de exhumación de los restos del arquitecto y le dio mala reputación a Magid. A poco más de cinco años del caos, Ayala Castellanos consideró que era el momento adecuado para estudiar el caso con “una lectura muy fría”.

La curadora creó este libro con el objetivo de revisar cómo se inserta el anillo en el sistema del arte. “También quería abordar cómo un escándalo mediático oscurece la comprensión de una pieza que debe ser tratada con recursos estéticos y no solo desde el lado del escándalo”, dice.

Para abordar el tema de manera neutral, Ayala explica que partió de los hechos, con “la óptica de las artes visuales” y sin un juicio moral sobre el manejo de los restos de un ser humano.

Sin embargo, hay un hecho que sí causa conflicto al autor. Se trata de cuando un grupo de intelectuales mexicanos protestaron contra el diamante de Barragán y pidieron que no se exhibiera en el MUAC; un acto que Ayala define como un intento de censura. “Un pensamiento que tuve al final del libro es por qué los intelectuales que protestaron se interesaron tanto por los restos de Barragán, si aquí en Guadalajara hay una obra temprana del arquitecto que está abandonada”, declara.

Ayala señaló que el tema aún está en la superficie entre los miembros de la comunidad artística mexicana. Explica que fue difícil obtener testimonios de los involucrados: “Dijeron que nunca querían volver a saber de Jill. Hay personas que se sintieron muy dolidas porque sienten que la artista los engañó, tal vez nunca creyeron que ella sería capaz de hacer lo que les sugirió”.

Explica que solo con esta publicación quiere abrir la conversación, quitar el tabú para concentrarse en los aspectos estéticos. Por eso los nombres de los implicados no aparecen en el libro. “No quería enjuiciar, era irrelevante para mí señalar. Para mí, la lectura se iba a desviar”, dice. Laura Ayala Castellanos.

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Fotos: “525 gramos. Jill Magid: la transformación de Luis Barragán”

La prensa, parte de la actuación

Aunque Laura Ayala quería ver el trabajo de Magid en torno a Luis Barragán desde la distancia del caos mediático, no era 100% posible, porque “las reacciones en los medios son parte del trabajo, aunque creo que Jill no sabe hasta qué punto la repercusión será alcanzar”, dijo.

Explica que el factor que marcó la diferencia entre varios momentos del proyecto Magid fue la atención de los medios. “Cuando sacaron las cenizas nadie se dio cuenta y lo hicieron a plena luz del día. He preguntado si se hizo en secreto y los que estaban presentes me dicen que no. Pero cuando aparece en The New Yorker, empieza el escándalo”.

La propuesta Es una obra que marca el cambio de época, explica la curadora, pues demuestra que el arte contemporáneo no solo se contempla.

“Estamos ante el arte que tendremos que descifrar y eso nos va a costar trabajo. Hay que involucrarse, ya es un mundo diferente. Hay gente que dice que es muy ignorante y por eso no entiende el arte contemporáneo, no creo que sea ignorancia, sino que no acepta que las reglas del juego ya han cambiado”, afirma Ayala.

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¿Quién es el dueño de Barragán?

Federica Zanco, que protege el archivo de Barragán en Suiza; la familia Barragán que autorizó el retiro de las cenizas; Jill Magid, copropietaria del anillo Barragán; las autoridades que expedían los permisos y que dirigían los museos, y los intelectuales que protestaron. Estos son los actores de la polémica del ring de Barragán que se vieron envueltos en el escándalo donde el único que no tenía voz ni voto era precisamente el arquitecto ganador del Pritzker. Entonces surge la pregunta, ¿quién es dueño y protege a Luis Barragán?

Con el alboroto, Magid logró encontrar las lagunas en las leyes de derechos de autor y empujar los límites de las personas que tienen poder, a través de la convicción y su línea borrosa que divide la vida real de la actuación (ficción).

“Siempre fue una ficción que con el anillo ella iba a poder repatriar los archivos de Luis Barragán y es la otra mujer en un triángulo amoroso entre Barragán y Federica Zanco, es una novela que ella inventa”, dice Ayala sobre el recurso de Magid de fragmentar la narrativa y así confundir y perturbador.

El libro cuenta con declaraciones de la propia artista estadounidense, a quien Ayala Castellanos entrevistó. Dice no saber si su conversación también fue una performance, pero de lo que sí está segura es de la consistencia de la artista, quien en su momento reclamó la falta de acceso al archivo de Barragán, pues estaba dispuesta a responder sus preguntas y material audiovisual compartido.

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En 2012 Jill Magid inició su acercamiento a la vida y obra de la arquitecta mexicana.

LAURA AYALA
escritor
“Quería abordar cómo un escándalo mediático oscurece la comprensión de una pieza que debe ser tratada con recursos estéticos y no solo desde el lado del escándalo”

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