El hambre emocional, un riesgo para la salud y la eficacia de los tratamientos médicos

El consumo excesivo de alimentos o sin un motivador fisiológico, puede afectar el buen funcionamiento del organismo.

El tiempo que tarda nuestro cerebro en sentirse lleno es de 20 min aproximadamente, Lcda. Wanda González, nutricionista, dietista y fisióloga del ejercicio. Foto: Revista de Medicina y Salud Pública. Fabiola Plaza.

Siempre que vamos a comer o alimentarnos, debemos entender y conocer los estímulos, o razones por las que ´tenemos hambre´, teniendo en cuenta que la glucosa es nuestra fuente de energía, y que proviene de los alimentos en diferentes concentraciones, debemos saber dónde está el necesitar o hambre.

Haciéndonos la pregunta de si se trata de un impulso debido a estímulos sociales, emocionales oa factores de estrés; o si naturalmente nuestro cuerpo está pidiendo comida por falta de ella. Asimismo, se debe tener cuidado con qué alimentos satisfacen estas necesidades.

“Porque cuando consumimos alimentos altos en azúcar, grasa, alcohol, cafeína, lo que generan es exacerbar los síntomas de ansiedad, estrés, sin garantizar la saciedad”, dice el abogado. wanda gonzalez, nutricionista, dietista y fisióloga del ejercicio. Debemos tener en cuenta que la integridad intestinal tiene un papel directo en los sentimientos, debido a la relación que tiene nuestro intestino con el cerebro, mejorando o empeorando los estados de ánimo.

Así es que nuestros hábitos alimenticios impactan, positiva o negativamente, en los diferentes tratamientos que le gustan a una persona. paciente con una enfermedad específica; ya que cada uno de los tratamientos necesita una correlación con la comidaeligiendo una dieta que no afecte a esa operación.

Tendemos a comer en exceso o a sobrealimentarnos, sin entender por qué, haciendo una mala elección de comidagenerando diferentes problemas o trastornos de salud que puedan tener repercusiones en laboratorios, tratamientos, aumento de peso o dificultad perder peso.

Es importante tener en cuenta que, en el cuerpo, la digestión comienza desde el momento en que damos el primer bocado de comida y en ese mismo momento el cuerpo comienza a segregar las hormonas necesarias para que nuestro cerebro dé la vuelta a la sensación de saciedad.

“El tiempo que tarda nuestro cerebro en sentirse lleno es de aproximadamente 20 minutos, pero es vital que a la hora de comer nos concentremos en esto, ya que factores externos pueden afectar el proceso impidiendo que nos sintamos llenos”, dice la nutricionista, González.

Para entender esto debemos saber qué es. hambre fisiologico y que es hambre emocional, siendo conscientes de los beneficios que obtenemos de cada uno de la comida que ingerimos.

hambre fisiológica:

Esto ocurre gradualmente, está regulado por el organos y aparato digestivoy ocurre cuando tenemos el estómago vacío, este órgano por necesidad secreta una hormona gástrica llamada grelina, encargada de enviar el mensaje al hipotálamo comunicándole la necesidad de alimento.

Otra reacción fisiológica, ante la necesidad de alimento sucede cuando pasamos un período prolongado sin ingerir alimentos, teniendo episodios de hipoglucemia o niveles bajos de azúcar en la sangre; sin necesidad de tener un diagnóstico de esta enfermedad o diabetes como tal, esto sucede porque presentamos un déficit de glucosa con síntomas como:

  • mareo

  • Dolor de cabeza

  • transpiración

  • Visión borrosa

  • Debilidad

  • Irritabilidad

  • hambre voraz

Cuando identificamos que necesitamos alimentarnos o comer, con “hambre fisiológico, nos saciamos de la comida que tenemos disponibles, no sientes culpa ni remordimiento, simplemente sientes la satisfacción de que estás comiendo un alimento adecuado”, dice la especialista.

hambre emocional:

Se trata de un hambre súbita, que no es provocada por un proceso estimulado por hormonas, sino por emociones, situaciones/antojos, factores de estrés y en muchos casos genera comer en exceso ya que la comida se convierte en objeto de deseo, y comen impulsivamente o por atracones, sin darse cuenta de que están comiendo.

“Después de comer estos alimentos, puede ir acompañado de sentimientos de culpa, de abandono de hábitos alimentarios. alimentación adecuado, a veces nos justificamos diciendo ‘es viernes’, ‘me lo gané’, ‘me lo merezco’, ‘el día estuvo muy fuerte’, ‘los fines de semana no hacen dieta’, ‘me voy a sentir mejor’, ‘mañana vuelvo’, esas son las banderas rojas de que los alimentos que estamos consumiendo no son recomendables para nuestra salud”, confirma la Lcda. Wanda.

La especialista invita a las personas que deseen realizar cambios en los hábitos alimentarios, estos deben ser permanentes, mejorando su estilo de vida, aplicados de manera paulatina, integrando estos hábitos a la dieta estándar; No es bueno hacer cambios en los hábitos alimentarios por estímulos emocionales, ni tomarlo como si fuera una dieta impulsada por objetivos a corto plazo.

Hay que tener en cuenta que dentro de los hábitos aplicados a la alimentación normal de las personas, hay momentos en los que la nutricionista también destaca que “culturalmente todo se celebra con la comida, por eso es importante conocer estos alimentos y poder identificar las cantidades. , incorporando el ejercicio a la rutina diaria, sin ningún remordimiento, ni sensación de fracaso”.

El dietista enfatiza la necesidad de comer, detallando el proceso, es decir, evitando comer, mientras ve la televisión, mientras trabaja, o por períodos cortos, enfocándose en la comidaen masticar bien las veces que sea necesario, y en la necesidad que tengamos, sin distracciones ni reproches.

“Es importante que sepamos que este proceso lleva un tiempo, a veces nos sentamos a comer y tal vez comemos la comida en cinco minutos, a veces no masticamos bien, o comemos trabajando, viendo películas, concentrados en el celular, en la tablet, en la computadora, afectando el proceso de regular la saciedad”, recomienda.

Como seres humanos debemos tener claro que antes de llevar a cabo cualquier proceso de alimentación, por pequeño que sea, debemos establecer ciertas cuestiones básicas para evitar comer de menos o incluso en exceso.

Preguntas como:

¿Voy a comer porque me siento triste, porque estoy muy estresado?

¿Estoy seguro de que quiero comer esta cantidad?

¿Hace cuánto comí por última vez?

¿Qué aporte nutricional tendrá lo que voy a comer?

¿Estoy incumpliendo algún punto de la dieta recomendada por mi especialista?

¿Cómo podría esto afectar mi salud?

¿Tengo suficiente tiempo para comer o voy a comer con prisa?

Debemos tener en cuenta que los hábitos alimentarios se deben hacer a través de patrones y modificaciones parciales y de corto plazo “podemos identificar, ¿qué es lo primero que voy a hacer? Voy a aumentar el consumo de agua, esa será mi objetivo esta semana, la semana que viene voy a bajar la comida fritos o dulces, y poco a poco establecemos metas a corto plazo que al final nos ayudarán a hacer de este hábito alimenticio parte de nuestro estilo de vida, verlo como un proceso, y entender que dentro de este patrón, vamos a comer lo la pizza, los dulces, y va a pasar porque son accesibles, y no nos vamos a castigar con eso, simplemente volvemos a la siguiente comida”, concluye la nutricionista.

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