La Jornada – Destaca labor de la editorial en la era digital y refuta la extinción del libro impreso

Ciudad de México. El lingüista y editor Juan Carlos Rosas Ramírez vislumbra un modelo dual para el destino del libro: electrónico, pero también impreso. “La relación entre editores y lectores determinará la temporalidad de las librerías. Es un baile para dos, pero también hay coreografías en las que participan más implicados”.

Convencido de que en plena era digital las editoriales siguen cumpliendo funciones vitales para facilitar la comunicación entre autores y lectores, el lingüista Juan Carlos Rosas Ramírez impartirá un curso virtual junto a un grupo de colegas especializados en gestión editorial, cuyo objetivo es que los participantes conozcan todo el proceso, desde la búsqueda, generación o recepción de manuscritos hasta la impresión y distribución de los ejemplares.

Organizado por la Facultad de Artes y Diseño (FAD) de la Universidad Nacional Autónoma de México, el diplomado en producción editorial (con opción a grado) se realizará los viernes y sábados, a partir del 2 de septiembre, y finalizará el 18 de septiembre. febrero 2023.

“El editor es un intermediario muy importante entre el creador del contenido y el lector por muchas razones: el editor selecciona los mejores materiales, confirma datos, ayuda a la credibilidad de la información que se entrega, además de colaborar en la legibilidad de los textos ”, explica Rosas Ramírez en entrevista con La Conferencia.

“La producción editorial es muy amplia, ya lo era antes de la llegada de la libro electronico. Es importante que las personas interesadas en producir libros conozcan cada uno de los pasos que implica su elaboración para tener mejores herramientas, para que su difusión sea exitosa. Más allá de eso, creo que cuanto más contenido se produzca, mejor edición se debe hacer.

“Con la explosión de contenido en Internet y la facilidad de acceder a mucha información, se creía que los editores perderían sus trabajos; sin embargo, con el paso de los años se ha demostrado que siguen vigentes.

“Precisamente, en esa misma línea de pensamiento, se pronostica que el libro en formato físico desaparecerá, lo que me parece poco probable, nunca se extinguirá, quizás los materiales cambien, como ha ocurrido en otras épocas. Tampoco creo que vayamos a perder editores, simplemente van a transformar la forma en que trabajan, lo cual es muy evidente en esta revolución digital”.

Mercancía y rentabilidad

El editor, licenciado y magíster en lingüística de la Universidad Autónoma Metropolitana, Juan Carlos Rosas Ramírez (Ciudad de México, 1976) señala que los libros son inherentes a las mercancías, aunque resulta complejo intentar ahondar en los porqués.

“Los editores se preocupan por vender su mercancía porque con esa transacción son rentables. Sin embargo, antes de pensar en ello, analizan su contenido y este proceso puede llevar años, incluso décadas. Cuando finalmente se publica un libro, la expectativa es que el trabajo anterior sea recompensado con su venta.

“Lo mismo pasaría con una publicación digital; en lugar de contar las copias vendidas, se cuentan las descargas de un determinado título. No veo nada malo en que haya una retribución.

“Por supuesto, si el libro no se vende (en ambos formatos), pero su contenido es bueno o responde a intereses que, en teoría, están por encima de las condiciones del mercado, sería mejor que su edición estuviera cubierta con alguna subvención, para No se preocupen los contadores.

“Varias editoriales privadas subvencionan algunos títulos, lo que sucede cuando un editor está convencido de que su contenido debe ser difundido por multitud de intereses, los más loables, caprichosos o ideológicos, y, eventualmente, tiene que preocuparse de que se vendan otros libros para cubrir el costos de lo que, de antemano, se sabía que no generaría grandes ventas.

“El punto es que el mercado del libro (sin duda) se cocina aparte, lo mejor es que se venda inmediatamente; sin embargo, hay títulos que se quedan sin edición en cinco o 10 años, tiempo en el que se devuelven los ejemplares de las librerías y hay que guardarlos, pero hay editoriales que no pueden o no quieren asumir esos costes.

“Mi creencia es que las editoriales tradicionales, refiriéndose a aquellas que se dedican a la impresión de obras impresas, pueden trabajar con un modelo dual: introducir libros electrónicos con todos los modelos de negocio que ha habido y si quieren buscar nuevas formas de ser rentables.

“La relación entre editores y lectores determinará la temporalidad de las librerías. Una editorial puede tener una muy buena propuesta de libros impresos y generar una audiencia que los compre. Por su parte, el lector también puede demandar más libros electrónicos, y el editor responde a esa demanda, o no. En definitiva, es un baile para dos, pero también hay otras coreografías en las que participan más implicados”, concluye.

Con un costo de 20 mil 600 pesos para participantes nacionales y 26 mil 780 para internautas extranjeros, la fecha límite de inscripción para el diplomado de producción editorial será el 7 de agosto. Los requisitos del curso, así como el plan de estudios y los perfiles de los profesores participantes, se puede consultar en https://bit.ly/3nYslrW

Leave a Reply

Your email address will not be published.