Y un año más, Almagro se convierte en un gigantesco teatro

La Plaza Mayor porticada de Almagro, una de las más bellas de España con sus icónicas galerías de cristal verde mar y su original diseño rectangular, cobra vida con espectáculos callejeros y los humoristas de la liga durante su Festival Internacional de Teatro Clásico. Durante unas horas la villa, con su decoración de época, encarna su propio papel renacentista como si hubieras hecho un viaje en una máquina del tiempo. Tras bambalinas, los actores de este gran escenario rectangular en el que se escenificaba el teatro religioso autosacramental y se celebraban corridas de toros, no son otros que los espectadores del siglo XXI, dispuestos a vivir la catarsis teatral que cada ola de calor del mes de julio tiene lugar. en el monumental Almagro.

La ciudad fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1972, por ello, celebra 50 años de tal distinción, enfatizando también el teatro. De hecho, todo su patrimonio histórico-artístico de iglesias, conventos, palacios e incluso una antigua Universidad renacentista suma puntos de cara a su candidatura a ser declarada Patrimonio de la Humanidad por su calificación de “Ciudad de la Cultura y el Teatro”.

El gran “actor” que motiva la catarsis teatral que se produce en Almagro es su Corral de Comedias, situado en el número 18 de su fantástica Plaza Mayor. Y curiosamente todo se debe a un golpe de fortuna. Más tarde se supo que Leonardo de Oviedo fue el vecino del pueblo que lo construyó en 1628 en el patio de una antigua posada llamada Mesón del Toro. Pero fue en 1952 —también a 70 años del suceso— cuando se derrumbó el tramo de yesería que cubría las galerías del primer piso de la posada, dejando al descubierto una peculiar estructura con una serie de elementos arquitectónicos que dejaban bien claro que la Casa de los Comedias en las que autores como Tirso de Molina o el gran Lope de Vega.

En el mismo salón, donde se comía cuando no había comedias, también se jugaba a las cartas incluso en la época en que estaban prohibidos los juegos de azar. Esto explicaría que al demoler la chimenea existente en el vestíbulo encontrarás la famosa baraja pintada a mano que data de 1725, que estaba muy bien conservado entre la paja. La baraja original se exhibe ahora con todas sus cartas en el cercano Museo Nacional del Teatro, mientras que en el pasillo del Corral de Comedias lo que se puede ver es un facsímil de la baraja.

El gran valor del Corral de Comedias de Almagro es que es el único teatro del Siglo de Oro que sigue en pie y con actividad teatral en nuestro país. Su lugar más curioso es quizás la llamada Cazuela, el pasillo del primer piso situado frente al escenario, lugar destinado a las mujeres, que accedían a él por una puerta diferente a la de los hombres.

“cazuela” de mujeres

El nombre de “cazuela de mujeres” parece provenir de la gran cantidad de féminas que la ocupaban durante las representaciones y las altas temperaturas que debían soportar, ya que las comedias se hacían de día. Otras versiones dicen que este nombre se debe a que era en este lugar, lleno de mujeres, donde se “cocinaban” las habladurías. La verdad es que en el Corral de Comedias No faltaba un “tensor” para dejar sitio a las damas, que en ocasiones acababan verdaderamente “cocidas” por el calor.

La gran transformación de la Plaza Mayor se produce a lo largo del siglo XVI, cuando se instalan en Almagro los administradores de los Fúcares, los banqueros a quien el emperador Carlos V arrendó las minas de la cercana Almadén por la comercialización de su preciado mercurio en pago de los doblones prestados para las guerras de Europa y el mantenimiento de los tercios de Flandes. Pero el característico color verde mar de las dos galerías que recorren las 85 columnas en sus dos flancos con arcadas no tiene una influencia nórdica o flamenca como muchos viajeros pueden pensar al verlas, sino que se trata de una práctica color, ya que al oxidarse las diferentes pinturas que se le daban a la madera (magre o azul cobalto), con el tiempo el óxido las transformaba en un color verdoso.

Lo que sí tiene influencia flamenca es el arte del encaje de bolillos que siguen cultivando las mujeres almagreñas como tradición implantada por las damas que acompañaban a los financieros de Flandes. Sitio en el Callejón del Villar junto a la plaza, el Museo del Encaje y el Encaje Exhibe encajes elaborados con seda natural sin cruzar, el encaje, con cuya técnica se elaboran pañuelos, velos, abanicos y la famosa mantilla de Almagro.

El Callejón del Toril, hoy Calle Capitán Parras aunque todavía se conoce por su antiguo nombre, hace referencia a los toriles que se situaban en esta calle para las corridas de toros que se celebraban en la plaza, antes de que en el año se construyera la actual Plaza de Toros. 1845. Respecto a la actual Plaza de Toros, hay una famosa anécdota de un torero que vino a torear el 25 de agosto de 1927que lo hizo tan mal que su susto acabó en escándalo público, de donde viene el dicho “quédate como Cagancho en Almagro”, que viene a significar ser fatal, joder, joder, a lo grande y en público.

Al poniente de la plaza se encuentran los jardines presididos por la escultura ecuestre de Diego de Almagro (Almagro, 1487-Cuzco, 1538), descubridor de Chile y conquistador del Perú junto a Pizarro. Este ilustre hijo de la ciudad perdió su ojo derecho por la flecha de un indígena en América, siendo este el origen de la célebre expresión de “cuesta un centavo” cuando le espetó al propio Carlos V el precio personal de la conquista de sus territorios. En estos jardines se ubica el Paseo de la Fama durante el Festival Internacional de Teatro Clásico, donde se exhiben las fotos de los ganadores de los Premios Corral de Comedias.

Saliendo de la Plaza Mayor por estos jardines, en la esquina derecha se encuentra el Museo Nacional del Teatro. Es uno de los pocos museos nacionales con sede fuera de Madrid. En sus tres plantas se hace un recorrido cronológico por la historia de las artes escénicas en Españadesde el teatro medieval con la exposición Mangrana del Misterio de Elche hasta la presencia de otros géneros escénicos como la ópera, el género frívolo y el teatro de marionetas en la planta superior.

Además de los dibujos para decorados, vestuario, carteles, fotografías, pinturas y esculturas, aquí también podemos encontrar obras originales de artistas como Picasso, Dalí, Madrazo, Balenciaga… Y en la planta superior hay una pequeña urna con el corazón del tenor italiano Giuseppe Anselmiquien lo donó como promotor-benefactor del Museo-Archivo del Teatro en su origen, cuando estaba en el Teatro Real de Madrid.

Al otro lado de la Plaza Mayor, se encuentra la iglesia de San Agustín, una de las obras religiosas más importantes de Almagro y donde mejor se expresa todo el concepto barroco, aunando arquitectura y pintura. Tras sufrir la desamortización de Mendizábal en 1836, los almagrenos decidieron hacer una colecta para recomprar la iglesia y así lograron salvar los retablos. La iglesia continúa siendo propiedad municipal y es profanada, al punto que se ha convertido en el principal espacio de exhibición del Festival Internacional de Teatro Clásico. En 2021 finalizó su restauración y ahora se ha ampliado el espacio para el itinerario turístico con acceso al coro alto, las galerías altas, el camarín, la sacristía y la torre, desde donde se puede ver la Plaza Mayor a vista de pájaro. vista.

Una bombonera elíptica

En la calle de San Agustín debes visitar el Teatro Municipal, otro de los espacios escénicos del Festival, también con funciones durante el resto del año. Abierta al público como atractivo turístico, ver su interior no defrauda ya que por sus reducidas dimensiones, su planta elíptica (elegida para una mejor acústica) y su elegante decoración en rojo vivo, es como una hermosa y acogedora bombonera teatral. ”.

Uno de los mejores legados de la arquitectura renacentista es la Casa-Palacio de Juan Jedler, conocida como Almacén de Fúcares porque aquí se almacenaba el cinabrio (mineral del que se extraía el mercurio) de Almadén. La joya del edificio es su gran patio cuadrado y dos galerías con arcos de ladrillo sostenidos por columnas de piedra caliza. Este Patio de Fúcares es otro de los espacios escénicos del festival de teatro durante el mes de julio.

Algunas de las iglesias y conventos del casco antiguo que son ejemplos de “arquitectura culta” proceden del establecimiento de la sede de la Orden de Calatrava en Almagro. El gran ejemplo de “arquitectura culta” es el Convento de la Asunción de Monjas Calatravas. Su joya es su majestuoso claustro, en el que abunda la decoración plateresca exquisitamente tallada. Del claustro bajo se eleva una magnífica escalera de piedra cuya maravillosa balaustrada de estilo gótico parece más una obra de orfebrería que de arquitectura.

El nuevo mirador del silo

En Almagro es obligado un paseo por su Barrio Noble y se puede ir al Palacio de los Condes de Valdeparaíso (siglo XVII), con su imponente pórtico heráldico en la encantadora Plaza de Santo Domingo. Sin embargo, una visita que no debe perderse es el silo, un antiguo almacén de cereales del siglo XX y uno de los edificios más altos de la localidad, situado frente a la Plaza de Toros. En mayo de 2021 se inauguró en su azotea un mirador de unos 30 metros de altura, desde donde también se puede contemplar el paisaje del Campo de Calatrava.

El silo en sí mismo es una gigantesca obra de arte en sí mismo porque sus fachadas fueron intervenidas artísticamente en un proyecto pionero del pintor almagreno Antonio Laguna. Y cómo podría ser de otra manera, Antonio lo hizo con pinturas que recuerdan el vínculo de Almagro con las artes escénicas. Una de las caras del silo es un homenaje a la figura de Adolfo Marsillach y otra está dedicada al particular universo creativo del dramaturgo manchego Francisco Nieva.

De Adolfo Marsillach dicen que fue en el patio del Parador de Turismo de Almagro, donde se encuentra su original piscina pentagonal, donde el actor, director de escena y dramaturgo ideó el Festival Internacional de Teatro Clásico en 1978, cuando en su calidad de director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) estuvo en la ciudad asistiendo a la que desde entonces ha pasado a la historia como su primera edición.

Hoy, la sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico en Almagro, el gran patio del antiguo Hospital de San Juan, lleva el nombre de Teatro Adolfo Marsillach como homenaje al fundador y principal impulsor del festival, que supo ver el gran potencial de Almagro para convertirse en la meca mundial del teatro clásico al contar con un espacio escénico único en el mundo como es su maravilloso Corral de Comedias y, al mismo tiempo, con un conjunto histórico-artístico repleto de edificios renacentistas que podrían transformarse en espacios escénicos para tan emblemática ocasión. Como lo es la adaptación al teatro de la bella iglesia gótica de la Antigua Universidad Renacentista de Almagro, conocida por sus siglas AUREA. No en vano, Almagro puede considerarse como la Reserva Espiritual del Siglo de Oro español.

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