Colección Bragales: Visiones de casi un siglo de escultura

Guillermo Balbona

Hay fondos de arte que, más allá de los factores evidentes de la privacidad, el gusto personal y ese gabinete íntimo implícito en el equipaje del coleccionista, constituyen un caleidoscopio plural y diverso de creación. Es el caso de Bragales, la Colección del Santander Jaime Sordo, habitada por conexiones, encrucijadas e historias, no sólo fruto de un equilibrado recorrido entre pintura, fotografía, escultura e instalaciones, sino también porque representa un revelador mosaico de tendencias. y expresiones. Una colección de arte, en palabras de María Toral, que permite establecer diferentes diálogos coherentes. “Teniendo en cuenta que su afición a la creación plástica le ha acompañado siempre y que desde 1976 ha ido creando un conjunto de obras incomparable, es lógico que podamos realizar estas lecturas mutables”.

Artistas nacionales e internacionales, estilos muy variados, multiplicidad de técnicas y soportes, el origen de este grupo -dice el comisario de la actual exposición del coleccionista en Vitoria- “se encuentra en la reflexión, constancia y dedicación que Jaime Sordo pone en la Colección Bragales”. Cada una de las obras que la componen son fruto de su esfuerzo: “Detrás hay una búsqueda, además –como es lógico– de su marcado gusto personal. El resultado es un conjunto que te permite crear diferentes Si nos guiamos por las técnicas, podríamos hacer una exposición de pintura, otra de fotografía, escultura, videoarte…». Desde hoy, en el Centro Nacional de Fotografía CN Foto de Torrelavega, la Colección Sorda da un paso más en su decidida y constante vocación de público al mostrar una selección de la colección escultórica que forma parte de Bragales.El evento, comisariado por Jesús Alberto Pérez Castaños, es una de las cinco exposiciones de muy diferente concepción onos y contenidos que componen la celebración del cuadragésimo aniversario de la colección: En esta conmemoración, Sordo ha organizado dos exposiciones, la reciente de pintura de los 90 en la sala Mauro Muriedas, y ésta de escultura. Y, además, actualmente se expone en la Fundación Vital de Vitoria otra, ‘Sin candados’, y en perspectiva: la cita en el Centro Valey de Castrillón, en agosto, bajo el epígrafe ‘De la modernidad al informalismo’ y en la Fundación Madariaga de Sevilla lo último en fotografía de gran formato con el título ‘Retrospección. Una era fotográfica’.

Stephan Balkenhol.

‘columna de figura. Hombre

con enredado

Armén’.

COLECCIÓN BRAG

Luisa Bourgeois.

‘Mujer caída’.

COLECCIÓN BRAG

Sara Huete.

COLECCIÓN BRAG

Stephan Balkenhol.

‘columna de figura. Hombre

con enredado

Armén’.

COLECCIÓN BRAG

Luisa Bourgeois.

‘Mujer caída’.

COLECCIÓN BRAG

Sara Huete.

COLECCIÓN BRAG

Luisa Bourgeois.

‘Mujer caída’.

COLECCIÓN BRAG

Sara Huete.

COLECCIÓN BRAG

Stephan Balkenhol.

‘columna de figura. hombre con los brazos cruzados’.

COLECCIÓN BRAG

Luisa Bourgeois.

‘Mujer caída’.

COLECCIÓN BRAG

Sara Huete.

COLECCIÓN BRAG

Stephan Balkenhol.

‘columna de figura. hombre con los brazos cruzados’.

COLECCIÓN BRAG

Hay fondos de arte que, más allá de los factores evidentes de la privacidad, el gusto personal y ese gabinete íntimo implícito en el equipaje del coleccionista, constituyen un caleidoscopio plural y diverso de creación. Es el caso de Bragales, la Colección del Santander Jaime Sordo, habitada por conexiones, encrucijadas e historias, no sólo fruto de un equilibrado recorrido entre pintura, fotografía, escultura e instalaciones, sino también porque representa un revelador mosaico de tendencias. y expresiones. Una colección de arte, en palabras de María Toral, que permite establecer diferentes diálogos coherentes. “Teniendo en cuenta que su afición a la creación plástica le ha acompañado siempre y que desde 1976 ha ido creando un conjunto de obras incomparable, es lógico que podamos realizar estas lecturas mutables”.

Artistas nacionales e internacionales, estilos muy variados, multitud de técnicas y soportes, el origen de este conjunto -dice el comisario de la actual muestra de coleccionista en Vitoria- «se encuentra en la reflexión, constancia y dedicación que Jaime Sordo pone en los Bragales Recopilación”. Cada una de las obras que la componen son fruto de su esfuerzo: «Detrás hay una búsqueda, además –como es lógico– de su marcado gusto personal. El resultado es un conjunto que permite crear diferentes conexiones. Si nos guiamos por las técnicas, podríamos hacer una exposición de pintura, otra de fotografía, escultura, videoarte…». Desde hoy, en el Centro Nacional de Fotografía CN Foto de Torrelavega, la Colección Sordos da un paso más en su decidida y constante vocación pública mostrando una selección de la colección escultórica que forma parte de Bragales. El acto, comisariado por Jesús Alberto Pérez Castaños, es una de las cinco exposiciones de muy diferente concepción y contenido que componen la celebración del cuadragésimo aniversario de la colección: En esta conmemoración, Sordo ha organizado dos exposiciones, la reciente pintura del 90s en la sala Mauro Muriedas, y esta para escultura. Y, además, actualmente se expone en la Fundación Vital de Vitoria otra, ‘Sin candados’, y en perspectiva: la cita en el Centro Valey de Castrillón, en agosto, bajo el epígrafe ‘De la modernidad al informalismo’ y en la Fundación Madariaga de Sevilla lo último en fotografía de gran formato con el título ‘Retrospección. Una era fotográfica’.

La exposición de Torrelavega, que se completa con seis pequeñas instalaciones, exhibe obras y piezas de 18 artistas nacionales y 8 internacionales, que abarcan la escultura moderna, de 1930 a 1950, y la contemporánea, desde los años 50 hasta la actualidad. “Una visión de casi un siglo”, en palabras del coleccionista.

Este nuevo escalón en el escalafón de la Colección, que permite la altura necesaria para tomar perspectiva de la creación artística, responde a un depósito selectivo de piezas escultóricas realizadas por artistas nacionales y extranjeros. «Obras de original factura conceptual inmersas en las múltiples corrientes que han caracterizado los movimientos estéticos más vanguardistas de los últimos tiempos», en opinión de Pérez Castaños.

Bragales en esta nueva revelación de su identidad, espejo del arte que ha venido apareciendo en el mundo en las últimas décadas, está conformado por un grupo de autores que desarrollan un evidente carácter distintivo en sus obras escultóricas. Y designan una representación formal que interfiere en el entorno, en el entorno. Carmen Anzano, Stephan Balkenhol, Ignacio Bautista, Julio Blancas, Louise Bourgeois, Carlos Nicanor, Pilar Cossío, José Pedro Croft, Naia del Castillo, Antonio Díaz Grande, Leandro Erlich, Concha García, Richard Hamilton, Raúl Hevia, Sara Huete, David Martínez Suárez, Adrián Melis, Manuel Minch, Tobías Rehberger, Sara Reyes, MP&MP Rosado, Paula Rubio Infante, Dora Salazar, Clara Sánchez Sala, Baltazar Torres, Eloy Velázquez son los artistas escogidos por Bragales y reflejados en estas 29 obras que señalan las distintas modalidades de la mirada ante la percepción de sus categorías estéticas. La propuesta, que complementa la mirada compartida con el público y construida en los últimos años en torno a la identidad de la Colección, «establece significados estéticos de una complejidad creativa muy sofisticada. Sus referencias conceptuales nos permiten disfrutar de un itinerario perceptivo que dirige nuestra mirada hacia nuevas formas de ver».

ruta sintética

Una muestra que estará expuesta hasta finales de julio y que, de la mano del Ayuntamiento de Torrelavega, muestra sus credenciales a través de un catálogo. Coleccionismo y mecenazgo, esa mirada atenta a los nuevos talentos, confluyen en la militancia artística de Sordo como certifica su labor como artífice del Foro de Coleccionismo de la UIMP. En un itinerario sintético pero representativo, la cita escultórica incluye también nombres cántabros: Carmen Anzano, creadora de obras sensibles y dúctiles; Pilar Cossío, que genera modelos perceptivos críticos sobre el pensamiento convencional y sus contradicciones subyacentes; Sara Huete que plantea un divertido juego de palabras que describe la deriva subjetiva de estampas y postales; Antonio Díaz Grande que incide en la perspectiva crítica sobre los argumentos artificiales de la manipulación social y sus estructuras de poder; y Concha García, que muestra un revelador juego exegético sobre la realidad de lo visual y su comprensión como imagen especular.

Paula Rubio Infante.‘Fuentes de sombra variables’.

COLECCIÓN BRAG

Antonio Díaz Grande.‘Trampa’.

COLECCIÓN BRAG

Raúl Hevia.

‘Retrato familiar’.

COLECCIÓN BRAG

Paula Rubio Infante.‘Fuentes de sombra variables’.

COLECCIÓN BRAG

Antonio Díaz Grande.‘Trampa’.

COLECCIÓN BRAG

Raúl Hevia.

‘Retrato familiar’.

COLECCIÓN BRAG

Paula Rubio Infante.

‘Fuentes de sombra variables’.

COLECCIÓN BRAG

Antonio Díaz Grande.

‘Trampa’.

COLECCIÓN BRAG

Raúl Hevia.

‘Retrato familiar’.

COLECCIÓN BRAG

Paula Rubio Infante.

‘Fuentes de sombra variables’.

COLECCIÓN BRAG

Antonio Díaz Grande.

‘Trampa’.

COLECCIÓN BRAG

Raúl Hevia.

‘Retrato familiar’.

COLECCIÓN BRAG

Y, entre otras, la coleccionista ha incluido en la exposición la emblemática y exquisita pieza de Louise Bourgeois, realizada en porcelana y pan de oro, un universo de fantasía sensible que relaciona el objeto con el artificio del deseo. La escultura de Paula Rubio Infante trata de la toma de conciencia de los actos políticos, sociales y culturales. Naia del Castillo busca intensamente encontrar un camino diferente en la representación de los objetos, que analizará la temperatura sensible de lo escultórico. Dora Salazar, con su homenaje a Frida Kalho, establece una lectura rigurosa de la anatomía del sufrimiento aferrado de la pintora mexicana. José Pedro Croft es un hacedor de paisajes referenciales (hierros y espejos), lugares envolventes en los que se superponen interferencias geométricas.

Algunos de los artistas presentes en la exposición han dirigido su mirada creativa hacia la figura humana con variados planteamientos estilísticos: la obra de Stephan Balkenhol tiene una sugerente capacidad comunicativa en su aparente hieratismo figurativo. El cántabro Eloy Velázquez, por su parte, considera la figura humana dotada de una esencialidad icónica como un tótem solitario provisto de una memoria emocional. MP&MP Rosado recrean su duplicidad personal en imágenes cuya versatilidad y estética dan la apariencia de un espectáculo de identidad. Baltazar Torres reflexiona sobre sus paradojas físicas, sobre su ineludible carácter constructivo.

Y la más joven, Sara Reyes, investiga con asombrosa lucidez las propiedades y diferencias sustanciales que emanan de los objetos.

En definitiva, un nuevo destello de compromiso y diversidad histórica creativa que reúne la Colección.

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