Cinco libros fundamentales de Ricardo Piglia a cinco años de su muerte

“Un lector que sabe más que el narrador, para que puedas narrar más rápido. Por supuesto que hay muchos lectores y la gente lee novelas de diferentes lugares y por múltiples motivos, pero si tuviera que responder a la pregunta sobre el lector ideal, diría esto: narrar es jugar al póquer con un rival que puede mirar tus cartas.

esto dijo ricardo piglia en una entrevista que forma parte de su libro crítica y ficción. A cinco años de su muerte, el 6 de enero de 2017, la obra de este autor argentino (tan poliédrica como personal) sigue abriendo juego y siendo fuente de referencia para lectores y narradores de todo el mundo.

La propuesta en este caso es contabilizar cinco de sus libros seminales en varios géneros (cuento, ensayo y novela) con la enorme salvedad de que sus textos no admiten divisiones tajantes sino que cada libro es parte de una conversación mayor, hecha de lenguas mestizas.

A saber, Levantar dejó textos de enorme erudición y originalidad que escapan a la restricción. Pero al mismo tiempo, son capaces de fascinar a diversos públicos. No hay cartas ganadoras aquí, todas las líneas que dejó Levantar son partes de un juego infinito, siempre perfecto e inacabado.

Ricardo Piglia.

Ricardo Piglia.

1. Respiración artificial (novela, 1980)

Es la novela cumbre del escritor. Cuenta la historia de un descubrimiento familiar y su trama se entrecruza con ideas literarias, historia nacional, teoría y relaciones personales. Se convirtió en el gran clásico de la literatura, escrito durante los años de la dictadura, y ha sido objeto de numerosos estudios: ¿cómo narrar el horror de los hechos reales?, es la pregunta que se cierne sobre esta creación.

La novela, que en su etapa de borrador tuvo como título un verso de Borges, La prolijidad de lo real, trata sobre un hombre –Marcelo Maggi– que, como el propio Piglia, es historiador y trata de transmitir el archivo de una héroe marginal de su sobrino –Emilio Renzi, alter ego de Piglia–.

Se divide en dos partes. El primero consiste en un intercambio epistolar e involucra a cuatro personajes de cuatro generaciones distintas. La segunda parte desarrolla teorías literarias a partir de las conversaciones entre dos personajes y Emilio Renzi derrocha cultura y erudición.

Fragmento

¿Hay una historia? Si hay una historia, comienza hace tres años. En abril de 1976, cuando se publicó mi primer libro, me envió una carta. Con la carta viene una foto donde me tiene en sus brazos: desnuda, estoy sonriendo, tengo tres meses y parezco una rana. Él, en cambio, es el favorito de esa fotografía: traje cruzado, sombrero de ala fina, sonrisa campechana: un hombre de treinta años que mira al mundo a la cara. Al fondo, borrosa y casi desenfocada, está mi madre, tan joven que al principio me costó reconocerla. La foto es de 1941; en el reverso había escrito la fecha y luego, como si quisiera orientarme, transcribió los dos versos del poema en inglés que ahora sirve de epígrafe a esta historia.

respiración artificial Piglia

respiración artificial Piglia

2. Prisión perpetua (1988, nouvelles)

Dos novelas cortas (o relatos largos) que trabajan con todas las variantes posibles de la narración: la autobiografía, el relato policial, el relato histórico, la ficción teórica, el diario, el relato sentimental, el relato fantástico. Y un comienzo que es, quizás, el relato más abiertamente confesional de Piglia, de una delicadeza tan prístina que cada palabra parece haber sido sopesada y medida antes de convertirse en parte del texto. Allí narra la infancia en adroguemoviéndose a Mar del Plata a mediados de la década de 1950, debido a la persecución que sufrió su padre, un militante peronista que vivió la cárcel y el desencanto. Y también, su amistad iniciática con un personaje cautivador: Steve Rattliff. Aunque es muy probable que se trate de una ficción, Piglia ha sostenido en entrevistas que fue una figura determinante para él en su elección vocacional.

Fragmento

Casi no quedan rastros, por ejemplo, de aquellos días en que llegamos a Mar del Plata, abatidos y prófugos. Recuerdo claramente a mi padre abriendo la puerta principal. España donde vamos a vivir y vuelve su rostro a sonreír, resignado, antes de comenzar a elogiarnos por las virtudes del lugar. Se había puesto una bufanda azul y el aire húmedo empañaba sus lentes y estaba tratando de parecer indiferente y alegre cuando mi madre salió al pasillo. ¿Dónde estoy? Tal vez detrás de mi madre, tal vez ya entré a la casa. Invisible en la memoria, soy yo quien observa la escena.

"cadena perpetua"de Ricardo Piglia.

“Cadena perpetua”, de Ricardo Piglia.

3. Plata quemada (novela, 1997)

Está basada en una historia real: el atraco a un banco en la provincia de Buenos Aires en 1965 en el que se vieron involucrados políticos y policías. En el hecho, los ladrones mataron a varias personas, se quedaron con un botín de siete millones de pesos y se dieron a la fuga. Uruguaydonde cayeron tras un tiroteo con la policía que duró más de 15 horas.

La versión cinematográfica de marcelo pineyro estrenada en mayo de 2000. Fue ganadora del Premio Planeta Argentina1997, con un jurado compuesto por mario benedetti, Tomás Eloy MartínezAugusto Roa Bastos, María Esther de Miguel y el editor de Planeta, Guillermo Schavelzon.

Fragmento

Se llaman los gemelos porque son inseparables. Pero no son hermanos, ni se parecen. Difícil incluso encontrar dos tipos tan diferentes. Tienen en común la mirada, ojos claros y quietos, una fijeza perdida en la mirada sospechosa. Dorda es pesada, callada, de rostro rubicundo y sonrisa fácil. Brignone es flaco, ágil, ligero, tiene el pelo negro y la piel muy pálida como si hubiera pasado más tiempo en la cárcel del que realmente pasó.

"plata quemada"de Ricardo Piglia.

Plata quemada de Ricardo Piglia.

4. El último lector (2005, ensayo)

Sólo vemos una vez a don Quijote leyendo libros de caballerías, y es cuando hojea el falso Quijote de Avellanedadonde se cuentan las aventuras que nunca ha vivido: precisamente en el momento en que la novela pone en escena su capacidad de absorber el mundo para ficcionalizarlo todo.

Tenemos las fotos en las que Borges intenta descifrar las letras de un libro que tiene casi pegado a la cara; Joyce, con un ojo cubierto con un parche, leyendo a través de una lupa de gran potencia. Y hay una instantánea en la que el Che Guevara, trepando a una rama en medio de la selva boliviana, se concentra en la lectura.

¿Qué significan estas y otras escenas de lectura, escenas secundarias y casi irrelevantes para las tramas de la novela, pero en las que aparece su sistema secreto? Piglia demuestra su maestría en la construcción de itinerarios insólitos para leer literatura contemporánea e indagar, al mismo tiempo, en ese raro secreto que guardan los lectores cada vez que se topan con un libro y dejan el mundo en vilo.

Fragmento

El lector adicto, el que no puede dejar de leer, y el lector insomne, el que siempre está despierto, son representaciones extremas de lo que significa leer un texto, personificaciones narrativas de la compleja presencia del lector en la literatura. Él los llamaría lectores puros; Para ellos, la lectura no es solo una práctica, sino una forma de vida.

Muchas veces los textos han convertido al lector en un héroe trágico (y la tragedia tiene mucho que ver con la mala lectura), un testarudo que pierde la cabeza porque no quiere capitular en su intento de encontrarle sentido. Hay una larga relación entre las drogas y la escritura, pero pocos rastros de una posible relación entre las drogas y la lectura, salvo en ciertas novelas (de Proust, de Arlt, de Flaubert) donde la lectura se convierte en una adicción que distorsiona la realidad, una enfermedad y un mal. .

"el ultimo lector"de Ricardo Piglia.

“El último lector” de Ricardo Piglia.

5. Los diarios de Emilio Renzi (2015, 2016, 2017)

Eran su último gran proyecto, los diarios de su vida, corregidos contrarreloj en los últimos años. Tres volúmenes que arrancan en su infancia, tocan los intensos años de su formación y continúan hasta 2017, año de su muerte.

Los diarios de Emilio Renzi, una especie de diario personal pero firmado por Emilio Renzi, uno de los personajes creados por el autor y que es su alter ego: Piglia usó el nombre por primera vez en 1965 para firmar la traducción de un cuento de Hemingway y el prólogo de una colección policial.

La primera parte se llama Los Años Formativos y cubre el período 1957-1967. Les siguen “Los años felices” y “Un día en la vida”.

El material, efectivamente, es real: son las notas que Piglia iba tomando desde 1957 en libretas y cuadernos. Piglia consideró que esta trilogía es una novela, la novela de su vida, pero que es ficticia porque quien la cuenta es un personaje. “El que habla no existe aunque el contenido de lo que dice sea real”, ha dicho el autor. Y es una voz intensa: “Dice cosas que pienso pero no me atrevo a decir”, declaró Piglia, cuyo segundo nombre es Emilio y cuyo segundo apellido es Renzi: Ricardo Emilio Piglia Renzi.

Fragmento

“Desde niño repito lo que no entiendo”, se reía en retrospectiva y radiante Emilio Renzi aquella tarde, en el bar de Arenales y Riobamba. Nos divierte lo que no sabemos; nos gusta lo que no sabemos para qué sirve.

A los tres años le intrigaba la figura de su abuelo Emilio sentado en el sillón de cuero, ausente en un círculo de luz, con los ojos fijos en un misterioso objeto rectangular. Inmóvil, parecía indiferente, silencioso. Emilio el niño no entendía muy bien lo que estaba pasando. Era prelógico, presintáctico, era prenarrativo, registraba los gestos, uno a uno, pero no los encadenaba; directamente, imitó lo que les vio hacer. Así que esa mañana se subió a una silla y sacó un libro azul de uno de los estantes de la biblioteca. Luego salió por la puerta principal y se sentó en el umbral con el volumen abierto sobre las rodillas.

"Los diarios de Emilio Renzi" (Volumen 2), de Ricardo Piglia.

“Los diarios de Emilio Renzi” (Tomo 2), de Ricardo Piglia.

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