Serena Williams vs Arantxa Sánchez Vicario, Roland Garros 1998

Este año no veremos Serena Williams disputando Roland Garros, evento que ha ganado en tres ocasiones (2002, 2013, 2015). Sin embargo, para hablar de la americana no necesitamos su presencia, nos basta su historia. Una muy atractiva de contar sucedió hace apenas 24 años, en la edición de 1998, donde la menor de las Williams afrontaba por primera vez el cuadro principal en París. No le fue mal, llegó a la segunda semana de competencia y allí perdió ante la No. 5 del mundo, Arantxa Sánchez Vicario. Muchos años después, cuando ya era una veterana, le preguntaron en rueda de prensa qué partido de su carrera le gustaría volver a jugar. Para nuestra sorpresa, Serena no dudó ni parpadeó. “Si pudiera repetir uno, sería el de octavos de Roland Garros 1998”.

Nos ponemos el cinturón y activamos la máquina del tiempo, como tantas otras veces. En ese momento ya se hablaba de esas dos hermanas afroamericanas desde principios de la década. su padre, ricardo williamsElla se había encargado de producir una revolución mediática utilizando a sus dos pequeñas, una fórmula inédita para hacer campeonas que terminó dando el mejor resultado posible. Era 1998, Serena apenas tenía 16 años, pero ya había disputado su primer torneo de Grand Slam hacía unos meses, en el Abierto de Australia. Inició el curso siendo la #96 del ranking; nada más llegar a Roland Garros ya estaba entre las 30 mejores, prueba flagrante del talento que escondía tras esa mirada de fuego. En París fue ganando partidos hasta colarse en la cuarta ronda, donde la esperaba Arantxa Sánchez Vicario. Ya había mejorado la segunda ronda obtenida en Melbourne, donde fue derrotada por Venus. Esta vez, por razones obvias, el final de la experiencia iba a ser mucho más traumático.

UN CHOQUE CON POLÉMICA

Arantxa era la número 5 del mundo en ese momento, llevaba cuatro temporadas sin ganar un Grand Slam, pero todos sabían que en tierra batida muy pocos podían detenerla. Allí, sobre la arcilla francesa, ya había disputado cinco finales, ganando en 1989 y 1994, por lo que partía como favorita esa tarde. El encuentro, sin embargo, empezó con mejores sensaciones para el tenista de Saginaw, que marcó el primer asalto por 6-4 y empezó dirigiendo el segundo con buen pulso. La incertidumbre era total, la sorpresa cercana, hasta que un par de acciones cambiaron toda la función. Tal fue la tensión que acabó estallando en polémica, acusando la española a su rival de haberle querido pegar un balón, de robarle un punto después con un doble bote y de increparla en varias ocasiones a través de gritos intimidatorios. Serena lo negaría todo, aunque las cámaras no mienten.

Nunca la golpeé, aunque es cierto que lo intenté. A la gente le encanta inventar historias, pero yo nunca le gritaba, cada vez que le gritaba lo hacía mientras estaba lejos de ella. Respecto a ese balón dudoso… es cierto que estuvo muy cerca de regatear dos veces, pero no fue doble regate. Lo hablé con el árbitro, no hubo altercado, puede ser Arantxa quien asegure que dije algo más. No sé, a lo mejor es ella la que tiene algún tipo de problema con nosotros.Williams dijo después del partido.

Pero, ¿qué pasó después? Tranquilo, estamos aquí. El duelo aterrizó en su clímax con Arantxa tirando de galones y asumiendo esa veteranía que siempre ayuda en los momentos calientes. Marcó el segundo set, luego anotó el segundo (4-6, 7-5, 6-3) y avanzó a su sexta semifinal en París. Puños en alto, gestos de alegría y un gélido saludo en la red con su adversario. Serena, con cara de poker por no entender como se le ha podido escapar ese partido, terminó dejando a Philippe Chatrier con lágrimas en los ojos. Sí, apenas fue su primera participación en Roland Garros, pero se fue con la sensación de haber dejado allí una cuenta pendiente para siempre.

Estuve a dos puntos de ganar ese partido, de hecho estuve dos veces en esa situación. lo digo claro: Si hubiera ganado ese partido creo que hubiera ganado ese Roland Garros. Estoy seguro de que habría ganado el Abierto de Francia esa temporada. Desafortunadamente, ella fue quien lo ganó.”, volvía a señalar la estadounidense temporadas después, con el escaparate repleto de títulos pero con la espina de aquel trago amargo de la primavera de 1998. Su primer título, por cierto, no llegaría hasta febrero de 1999.

ARANTXA TERMINÓ A LO GRANDE

Serena aseguró que, de haber ganado ese encuentro, hubiera sido campeona del torneo. ¿Por supuesto? Viendo el resto del cuadro, al menos lo vamos a dejar en duda. Tras aquel triunfo sufrido, Arantxa se deshizo de Patty Schnyder en los cuartos de final, lindsay davenport en semifinales y Mónica Seles en el final. Se me ocurren rutas más complicadas, seguramente, pero no muchas. Bravo por la española, que salió por la puerta grande con su tercera corona en Roland Garros. Nunca volvería a jugar una final de Grand Slam.

Lo que volvería a hacer es encontrarse en una cancha de tenis con Williams, a quien venció en sus primeros cuatro duelos. Él la golpeó en Sídney 1998 (semifinales), Roland Garros 1998 (octavos de final), Eastbourne 1998 (cuartos de final) y Berlín 1999 (cuartos de final). La revancha del norteamericano vendría en los siguientes tres enfrentamientos: Los Ángeles 1999 (cuartos de final), Múnich 1999 (cuartos de final) y Montréal 2000 (semifinales). El H2H quedó en manos de la catalana, aunque ya sabemos que eso no fue lo que más le hizo daño a Serena. Por fortuna para ella, ese tropiezo quedaría en una simple anécdota con los 23 Grand Slams que acabó acumulando en su carrera… por el momento ella.

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