Monty Williams, la resiliencia que hace brillar a los Suns

Hay entrenadores que forjan su destino en una institución hasta formar parte de su historia, aunque no hayan conseguido un título. En ese ruedo se encuentra el nombre de Tavares Montgomery Williams Jr., más conocido en la jerga de los NBA como Monty Williams. En 2019 asumió como entrenador en jefe de la soles fénix y en apenas tres años ya es parte de una revolución interna aunque él no lo vea así.

Los soles Llevaban una racha negativa de 10 temporadas sin clasificar a la postemporada cuando decidieron confiar en Williams, quien aportó la experiencia de haber estado en los Portland Trail Blazers, New Orleans Pelicans, Oklahoma City Thunder y Philadelphia 76ers, aunque nunca pudo trascender en términos de títulos y solo en Oklahoma fue entrenador en jefe.

“La firma de Monty Williams es más grande que el baloncesto. Se trata de lo que es mejor para los jóvenes en ese vestuario. Ayudará en la cancha, los jugadores deben creer en eso tanto como creen que una canción puede recordarles a un pariente perdido o que un olor inesperado puede llevarlos de vuelta a la casa de su abuela cuando eran niños”, escribió Gregg Moore. , columnista de Az Central en el momento de su contratación.

La descripción del periodista es consistente con el perfil de Monty dentro de soles: Un tipo reservado y resistente que se ha acercado a Chris Paul y Devin Booker para demostrar su confianza y elevarlos al más alto nivel. Phoenix pasó de ganar solo 19 juegos en la temporada 2018-19 a 64 en 2021-22, la mayor cantidad en la historia de la franquicia.

Por eso, tanto en 2021 como en 2022, Williams fue reconocida por la Asociación Nacional de Entrenadores de Baloncesto (NBCA) como la mejor del NBA, un mérito que tiene más sabor teniendo en cuenta que se lo otorgan sus propios compañeros. Aún así, se mantiene sensato al recibir el premio y alude al trabajo en equipo para conseguirlo.

“Si hay un premio que ejemplifica al equipo es Entrenador del Año, porque no hay un entrenador en la NBA que tenga malas intenciones para el programa o para los jugadores. Nadie entra al gimnasio y espera que sus muchachos jueguen mal y les dice que no trabajen y, ‘Por favor, no jueguen a la defensiva’. No hacemos eso. Para obtener un premio como este, se necesita mucha gente”, dijo Williams.

Cuando Williams era estudiante universitario en Notre Dame, los médicos le dijeron que tenía un problema cardíaco grave y que jugar baloncesto podría matarlo, pero siguió trabajando duro hasta que llegó a la universidad. NBAdonde duró nueve temporadas y sin ninguna afectación física que lamentar.

Pero la prueba más contundente de su resiliencia llegó en 2016, cuando su esposa Ingrid Williams murió en un accidente automovilístico luego de una relación de 26 años, cinco hijos y su compañía recorrieron ocho ciudades persiguiendo la ruta del NBA. Las pruebas de toxicología mostraron que el conductor del otro automóvil dio positivo por metanfetamina y estaba acelerando. La tragedia solo impulsó sus ganas de salir adelante y de llevar siempre de frente la bandera de la comunicación.

“Esto es difícil para mi familia, pero funcionará. Mi esposa me daría un puñetazo si me sentara aquí y se quejara de lo que está pasando. Eso no quita el dolor, pero funcionará porque Dios hace que todas las cosas funcionen. Simplemente no puedes rendirte, no puedes rendirte”, dijo durante el discurso del funeral de su esposa.

Williams se ha ganado una figura de respeto en su carrera como entrenador en jefe o asistente contra jugadores como Kevin Durant o Anthony Davis, a quienes conoció en Oklahoma y Nueva Orleans, respectivamente; También fue asistente en la selección de Estados Unidos y reconoce a Gregg Popovich y Doc Rivers como sus grandes mentores.

La relación con los jugadores de la soles se ha basado en el respeto y el tacto. Lo reconocen y, según reportes de la prensa que asiste frecuentemente a sus conferencias, escucharon un insólito llanto esta semana al enterarse de que Williams fue reconocido como el mejor entrenador de la liga.

“Estar en una posición en la que puedo crecer naturalmente con nuestros muchachos desde el punto de vista de la relación es enorme para mí y el hecho de que me permitan hacer eso es algo que no doy por sentado. Conozco a las familias de nuestros jugadores de forma natural y real. Cuando los veo, creo que saben que nos preocupamos por ellos y nosotros, como personal, sentimos que se preocupan por nosotros por el cuidado que brindamos a sus hijos”, ha reflexionado Williams esta temporada.

Después de una sequía de juegos de postemporada que duró de 2010 a 2020, los Suns disfrutan del centro de atención de la NBA. Recién en 2021 llegaron a las Finales (aunque perdieron el título ante los Milwaukee Bucks), instancia que hacía 28 años que no visitaban, algo que con Monty Williams empieza a ser costumbre, pues en 2022 ya alcanzaron al menos la semifinales de conferencia.

La resiliencia y la comunicación han sido las compañeras perfectas en la odisea del famoso entrenador que se acerca a los jugadores y sus familias, y que incluso se ha ganado el mérito de ser uno de los entrenadores de la Juego de estrellas justo en 2022. Ese es el legado que Monty Williams está construyendo sobre los Suns.

deportes@eleconomista.mx

kg

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