Heroico Doncic: los Mavs se van y habrá séptimo partido

El milagro todavía es posible. De hecho, está más cerca que nunca. Los Mavericks se imponen en el sexto partido con una exhibición que demuestra un ejercicio de honor, orgullo y supervivencia espectacular. Un duelo que dominaron de principio a fin, en el que esposaron a sus rivales y se permitieron el lujo de darle descanso a Luka Doncic en los minutos finales. El esloveno era el mesías, el líder espiritual, deportivo y moral de un equipo descarado, químicamente en permanente conexión, desafiante, extrovertido y divertido. Y los Texans disfrutaron frente a su público local de una victoria que podría ser la última de la temporada en su último partido en Dallas. Todo pasará para ver qué pasa en el duelo final, un juego siete. Según un tal Bill Russell, “las dos mejores palabras en el deporte. Un nuevo reto para uno de los equipos que, pase lo que pase, acabará la temporada con un merecido A+.

Lo cierto es que los Suns acudieron al American Airlines Center a verlos venir. La sensación era esa, porque en ningún momento mostraron una resistencia especialmente grande y cuando salían del túnel de vestuarios parecían tener la cabeza más centrada en el séptimo que en intentar superar el sexto. El resultado allí aún no era definitivo: 60-45 para los Mavericks, a quien le costó más empezar que en sus dos partidos anteriores disputados en Dallas y se fue 17-1 antes de acelerar y terminar el primer cuarto 28-25. Los Suns resistieron hasta el 41-39 ante la primera gran aceleración de los locales, que comenzaban a manejar ventajas de dos dígitos. Y parecía que el sobreesfuerzo no iba con el equipo de Arizona, Pues pronto se soltaron, apenas protestaron faltas y se encomendaron al séptimo partido, en casa y ante su público. Una decisión que no siempre es la más adecuada: jugar la temporada a partido único en un arma de doble escala. Sobre todo cuando, en teoría, la serie debería haber sido sentenciada mucho antes.

Luka Doncic fue, en 35 minutos, el capitán general de una victoria que confirma un golpe que solo puede terminar en un milagro absoluto, histórico, impecable, si sale vivo de la séptima posición y avanza a su primera final de Conferencia desde 2011. El esloveno acabó con 33 puntos (11 de 26 desde el campo, 2 de 8 en triples y 9 de 14 en tiros libres), 11 rebotes, 8 asistencias y 4 robos. Aguantó las embestidas del rival, compartió el juego con soltura, encontró a sus compañeros con soltura y hasta ganó un desafío en el último cuarto esa hubiera sido su quinta falta. El arbitraje fue de casa (36 a 21 en tiros libres para los Mavs), pero los Mavs fueron más allá: 16 de 39 en triples (41%) y recuperación de dos jugadores muy importantes desaparecidos en Arizona: Reggie Bullock (19 puntos, con 5 de 11 en triples) y Spencer Dinwiddie (15, con 5 de 7). Jalen Brunson fue el responsable de hacer sufrir a Chris Paul defensivamente con 18 puntos, y Doncic también tuvo un gran impacto en el armador contrario. Un ejercicio colectivo espectacular y una defensa fantástica a través de la cual se sustentó la gran victoria.

Los Suns eran la otra cara de la moneda. Aunque pasen a la final del Oeste lo harán muy tocados, con ya tres actuaciones que dejan mucho que desear y con un Chris Paul que si no gana el anillo este curso le puede hacer mucho daño. su propio legado: apenas 13 puntos y 4 asistencias en más de 35 minutos, tras anotar 5 y 7 en los dos últimos partidos. Además de 5 derrotas (22 de los Suns, una vergüenza en ese sentido) y 5 faltas personales; y -13 con él en pista. Una actuación pírrica que nadie fijó esta vez: Jae Crowder arrancó con entusiasmo, pero pronto se diluyó, Devin Booker se fue intermitentemente a los 19 puntos y parece desequilibrado por momentos, y DeAndre Ayton sigue siendo el mejor argumento (21+11) de que los Suns no se como usar. Monty Williams, de nuevo sin soluciones, empieza a tomar (o no tomar) decisiones importantes. Y, de nuevo, arriesgarlo todo en un séptimo partido y dejarse llevar en este tipo de partidos parece una táctica impropia para un equipo que ha ganado 64 partidos en temporada regular.

El séptimo partido será en la noche del domingo al lunes en España. Un partido que promete, como todos los partidos de séptimo, estar lleno de tensión de taquicardia y experiencias fundamentalmente increíbles. Nadie ha ganado fuera de casa en esta serie, pero los que tienen mucho que perder son los Suns: Estaban 2-0 y 3-2 arriba y en ambas ocasiones los Mavericks respondieron. No tienen respuestas ante Luka Doncic y Jason Kidd, que hoy dio más tiempo a Dwight Powell (8+3) para cambios defensivos, está dando un baño a un perdido y superado Monty Williams. Y no puede permitirse el lujo de perder en octavos ante un equipo que está en otro punto de un proyecto que ya ha dado pasos de gigante esta temporada. Los texanos, por su parte, van sin nada que perder y mucho que ganar, sin presión pero con tensión. Sabiendo que todo lo que viene de aquí es un premio. Luka Doncic, por su parte, sigue ampliando, a sus 23 años, un currículum que no tardará en convertirse en leyenda. Y es incansable. Buscando un hueco en el paraíso. En el Olimpo. Entre los mejores. Historia.

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