Jeanie Buss se pone seria con los Lakers: “Me queda poca paciencia”




Jeanie Buss es la principal propietaria de los Lakers y cara visible de una franquicia legendaria que va inevitablemente ligada a su apellido desde que fue adquirida por su padre, el Dr. Jerry Buss, en 1979. Así nació la historia dorada de una franquicia que cambió el deporte profesional en la década de 1980 Tiempo de la funcion y fue clave para que la NBA dejara atrás una crisis muy profunda y avanzara hacia el mejor momento de su historia, que finalmente cristalizó con la subida a los altares de Michael Jordan.

Doctor Buss ganó 10 anillos como propietario antes de su muerte en 2013 a la edad de 80 años. Desde entonces, la franquicia ha sido dirigida por sus hijos, con Jeanie al mando desde que dio un golpe dentro de la organización en febrero de 2017. Así se separó su hermano Jim, y comenzó una etapa convulsa que ha tenido valles muy profundos pero en la que LeBron James fue contratado y ganó, en 2020, el decimoséptimo anillo para la franquicia angelina.

Ahora, después de una temporada horrible en la que el equipo ni siquiera llegó a la jugar en, Jeanie Buss atraviesa su peor momento. Muy cuestionado por una afición que incluso le pide que venda la franquicia, visto cada vez más como un gestor anclado en el pasado e incapaz de mirar más allá de su propia historia. Jeanie no cuestiona a Rob Pelinka como gerente, quien fue agente y amigo cercano de Kobe Bryant. Sigue teniendo a Magic Johnson como asesor pese a su mala salida del equipo en su última etapa en los despachos. Vuelve a contar con la opinión de Phil Jackson, su expareja y su entrenador que ganó cinco de los últimos seis anillos del equipo. Y, tema recurrente en las críticas a su figura, confía ciegamente en Kurt Rambis y su esposa, Linda. A pesar de que en el mundo NBA el matrimonio es considerado, sobre todo el del exjugador angelino, una influencia nociva y personajes con demasiado poder y en general cuestionables en la toma de decisiones.

En un momento muy agitado en términos sociales y deportivos, con los Lakers obligados a buscar un nuevo entrenador y dar un giro a su rotación, con el futuro de Russell Westbrook como un caballo de Troya, Jeanie Buss se ha pronunciado. Lo ha hecho en una jugosa entrevista en Tiempos de Los Ángeles con el veterano periodista Bill Plaschke. En ella ha mostrado abiertamente su decepción por una temporada horrible (33-49), especialmente incomprensible para una plantilla que ha costado más de 200 millones de dólares si se cuentan los 45 que se ha gastado el equipo en impuesto de lujo. Aunque Jeanie también está acusada de invertir poco y quedarse atrás de otros propietarios, especialmente de Steve Ballmer y su gasto constante e ininterrumpido para reformar por completo a los Clippers, ella ve las cosas de manera diferente.

Jeanie asegura que la temporada ha sido como un “golpe en el estómago” y la define como “extremadamente decepcionante” y “una que rompe el corazón”, por lo que asegura que comprende el enfado y la frustración de los aficionados de Los Ángeles. equipo, que son legión en todo el mundo. Pero pide paciencia, asegura que “serán mejores” y confía en la continuidad de LeBron James, que puede firmar una extensión de dos años el 4 de agostoporque cree que le pueden hacer ver que “puede confiar en que vamos a tener las piezas para volver a ganar el título”.

El tema en el que menos quería entrar tiene que ver con Westbrook y su futuro. Prefirió no decir nada, sobre todo respecto al deporte de un equipo que sigue sin entrenador tras la destitución de Frank Vogel: “Es prematuro hablar de eso. Primero, tienes que encontrar al entrenador ideal para dirigir este equipo. Así que, cuando sepamos cómo va a querer jugar ese entrenador, habrá que ver cómo armamos la plantilla”. Su confianza, eso sí, sigue siendo total en las otras dos estrellas del equipo, LeBron James y Anthony Davis: “No veo ninguna razón para pensar que no podemos volver a ser campeones con ellos. Una cosa que aprendí de Phil Jackson es que siempre hay un camino hacia el éxito”. Además, destacó que sigue teniendo plena confianza en Pelinka: “Creo que puede formar un equipo y elegir un entrenador que nos lleve de regreso a donde debemos estar.”.

Algo que sus detractores pueden descartar es que venda la franquicia: “Soy responsable y me hago cargo de cada decisión que se ha tomado. Pero No voy a vender la franquicia porque mi padre quería que permaneciera en nuestra familia. No me muevo de aquí, esto es lo que él quería. Como suelo decir, mi padre tuvo a sus hijos pero su bebé fueron los Lakers. Y me puso al cuidado de ese bebé, y me aseguraré de que prospere”.

Eso sí, también dejó claro que se está cansando de que las cosas no salgan como tienen que salir después de dos temporadas muy difíciles tras el anillo conquistado en la burbuja de Florida, en 2020: “Vamos a valorarlo todo y tomaremos medidas difíciles si el Los Lakers no están a la altura. Estoy perdiendo la paciencia porque la temporada pasada tuvimos el cuarto presupuesto más alto de la plantilla. Cuando gastas esa cantidad de dinero porque estás en el impuesto de lujo, esperas llegar a lo más profundo de los playoffs. Entonces sí, fue como un golpe para mí terminar la temporada así. No estoy feliz, no estoy satisfecho en absoluto”.

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