El robo de arte en el Museo de Boston: Claves del enigma sin resolver – Arte y Teatro – Cultura

El robo de arte más grande del mundo sigue siendo desconocido. No fue un problema, pero sí muchos los que se acumularon para que dos ladrones pudieran llevarse piezas que, hasta ahora, nunca se han recuperado.

El 18 de marzo de 1990, dos delincuentes disfrazados de policías llamaron a la puerta lateral del Museo Isabella Stewart Gardner, en la ciudad de BostonESTADOS UNIDOS.

Los guardias, jóvenes de entre 23 y 25 años en ese momento, decidieron dejarlos pasar. No pasó mucho tiempo antes de que aparecieran en el sótano esposados ​​y con la boca vendada con cinta adhesiva.

Poco más de una hora después, por la misma puerta por la que entraron, los dos hombres se fueron con 13 obras que, a la fecha, están valoradas en más de $500 millones en pérdidas.

Algunas de ellas incluyeron ‘La tormenta en el mar de Galilea’ y ‘La dama y el señor de negro’, de Rembrandt; ‘El concierto’, de Johannes Vermeer; o ‘Chez Tornoi’, de Manet.

Según las investigaciones que se realizaron en ese momento, nadie supo lo sucedido hasta el cambio de guardia horas después, cuando la persona que vino a reemplazar a los otros dos se quedó afuera esperando que abrieran la puerta.

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¿Qué pasó en la investigación?

Los fallos en la investigación comenzaron casi de inmediato. Por el año del robo, el FBI de Estados Unidos no contaba con un equipo especializado en robos de arteasí que había mucha confusión sobre cómo manejar el caso.

No se tomaron muestras de ADN, la cinta con la que estaban inmovilizados los guardias estaba fusionada -por lo que no se pudieron recuperar las huellas dactilares de los ladrones- y no estaban los casetes en los que había quedado grabada la mañana del robo.

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¿Cuáles son las hipótesis?

Cuando quisiste iniciar la investigación, no había prácticamente nada que te guiaraasí que el primer sospechoso fue Rick Abath, el guardia más joven.

Al parecer, y según el documental de Netflix centrado en el atraco, ‘Esto es un atraco: El robo de arte más grande del mundo’, el joven encajaba en lo poco que se podía suponer de un sospechoso: había llegado varias veces borracho al trabajo, consumía drogas y en algún momento hizo una fiesta en el museo a escondidas de su jefe.

Sin embargo, ninguno de los supuestos que los llevaron a considerarlo sospechoso llegó a ser concreto. Así sucedió con las demás personas que también sospecharon, como un ladrón que envió supuestas imágenes de las obras a un periódico, pero resultaron ser falsas.

Al final, la única hipótesis que quedaba viable, pero sin forma de ser confirmada, apuntaba a la mafiafueran irlandeses o italianos, que en ese momento de la historia de Boston había estallado una guerra interna.

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Además, según comentó el FBI al documental de ‘Netflix’, los directores de la mafia había incursionado en una modalidad que incluía arte robado: para recibir reducciones en sus sentencias, dijeron el paradero de una obra que anteriormente había desaparecido.

En ese sentido, Las dos hipótesis que más resuenan a día de hoy tienen que ver con ambas mafias. Por un lado, se piensa que la mafia irlandesa pudo haber utilizado las pinturas para comprar armas al grupo irlandés IRA. Por otro lado, se creía que Bobby Donati, de la mafia italiana, había ordenado robar las obras para sacar de prisión a su jefe, Vinnie Ferrera.

Ambas quedaron en suposiciones, ya que ninguna pudo ser confirmada. la verdad es que aun no hay rastro de las obras desaparecidas en 1990.

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¿Cómo se creó el museo?

La historia de cómo se construyó el museo es casi tan interesante como su mayor atraco.

Isabella Stewart era una coleccionista de arte que en 1899 hizo construir un palacio al estilo de Venecia en el centro de Boston. Allí ubicó las mayores obras que obtuvo durante varios años.

Tanto era su orgullo por lo que había construido que en su testimonio escribió que el museo no debía cambiar de ubicación y que, si eso ocurría, todo debía ser enviado a París para ser subastado.

Actualmente, las cosas no han sido enviadas a París y el museo sigue funcionando, pero ofrece una recompensa de $ 10 millones cualquier persona con información sobre las piezas robadas.

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