Sin Embiid no hay paraíso

quizás, Solo tal vez, con el James Harden de antaño, algo se podría haber rayado. Pero es una fantasía pensar que, en la actualidad, el escolta juega fuera de casa, ante un rival inquebrantable, serio hasta la saciedad, y sin la ayuda de Joel Embiid. Que Harden se ha quedado sin magia, edad y costumbres pasadas, parece un hecho. Tal como están las cosas, a los Sixers se les ocurre algo para que Embiid juegue, o tendrán muy pocas posibilidades de extender la serie. Esta vez jugaron mejor, siempre con una desventaja de unos 10 puntos, amenazaron con remontar y defendieron con menos indolencia. Y es que, a pesar de todo, distaba mucho de ser un rival claro y completamente superior, que les superaba por físico y pizarra. y que tiene una fuerza que escapa a las bajas (la de Kyle Lowry) y exalta la genialidad que es Erik Spoelstra. Al final, 119-103, 2-0 y rumbo a Filadelfia.

Doc Rivers tiene poco que ver con esto. Compitió de inicio, se mantuvo a flote en el descanso (60-52), cayó a 4 puntos nada más comenzar el tercer cuarto (60-56) y seguía vivo a falta de 12 minutos (91-80). Mucho para lo que son los Sixers, que cayeron con más dignidad que en el primer partido pero ellos cayerondespués de todo. Los Sixers se acercaron al 92-84, pero solo verían de lejos a los Heat que subieron 18 puntos y lograron una ventaja de más de diez puntos en los últimos 7 minutos del partido. Una cómoda victoria dentro de lo posible y que deja al equipo con ventaja en el que Erik Spoelstra, un entrenador prolífico que tiene a todos en la rotación, se maneja bien y que ha convertido a su plantilla en una que no nota las bajas, alcanza todos los cambios defensivos, genera peligro con todo tipo de jugadores y trabaja con superioridad supina en ambos lados de la cancha.

Y sobre Harden, por supuesto, ya lo sabíamos. Ha perdido explosividad, potencia vertical, movimiento lateral y juego de piernas. Spoelstra siempre ponía a alguien para ayudar a un defensa principal que rotaba y llenaba el área con las manos cada vez que penetraba el escolta. Al final, 6 de 15 en tiros de campo y 1 de 5 en triples para 20 puntos y 9 asistencias, números muy alejados de la estrella que fue en su día y que, al menos lo parece, no volverá a serlo. Tyrese Maxey, como sucedió al comienzo de la primera vuelta, fue el mejor de los Sixers (34 puntos), pero no pudo arreglar el desastre del constante fallo de los triples, muchos de ellos lanzados con la agobiante defensa local arriba. : 8 sobre 30 en total, cifra motivada por la épica guarra de un viejo conocido, Danny Green; para él, 1 de 9, 1 de 10 en tiros de campo. un cataclismo absoluto.

En los Heat todo funcionaba, o nada fallaba. Como cada uno prefiera. Jimmy Butler fue el maestro de ceremonias de un actuación en el que todos contribuyeron: 22 puntos, 6 rebotes y 12 asistencias para él y mucho juego en la zona con un DeAndre Jordan que partió él en lugar de Embiid y que fue, no puede ser de otra manera en su caso, superado por la situación. Doc Rivers lo sentó temprano, pero el Heat tiene argumentos intermitentes: 19+6 para Victor Oladipo y 18+7 para el Mejor Sexto Hombre Tyler Herro, ambos desde la banca. Y adentro, 23+9 para Bam Adebayo. Hasta 8 jugadores anotaron 6 o más puntos para un equipo que ganó la lucha por el rebote (44-34, muy fácil ahí sin Embiid), tuvo un juego más colaborativo frente a tanto balón de Harden y mitigó sus 14 derrotas con gran acierto: más del 50% en tiros de campo y un 48% en triples. Se rumorea que Embiid puede regresar con una máscara para Filadelfia muy similar a la que ya ha llevado y que hemos visto en otros jugadores a lo largo de la historia como Richard Hamilton o Kobe Bryant. Puede que pronto llegue a ese momento. PAGporque los Sixers, una vez más, están al borde del precipicio. Como dijo alguien por ahí: todo sigue igual.

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