Entrevista a Jil Teichmann en Punto de Break

Aunque ella insiste en sus raíces y tradiciones suizas, lo cierto es que Jil Teichmann (Barcelona, ​​1997) podría pasar por un ciudadano español como cualquiera de nosotros. Su corazón está dividido entre estos dos países, una combinación explosiva que también se refleja en la pista. A sus 24 años, verla entre las cuarenta primeras del ranking ya no es una sorpresa, pero aún teníamos una cuenta pendiente: conocerla personalmente.

Jil Belén –aunque poca gente la llame así– se reúne con punto de quiebre en la zona mixta de la Mutua Madrid Open. El torneo ha comenzado a lo grande para ella con una victoria en dos sets sobre Petra Kvitova, por lo que es hora de relajarse con un entrevista, aunque también habrá tiempo para una ronda rápida con algunas preguntas tensas. Lo que no faltará es el buen rollo, una de las grandes virtudes de Teichmann.

No está mal empezar un torneo ganando a Kvitova.

Es una gran jugadora, le tengo mucho respeto, encima es zurda entonces le tengo aún más cariño. Nos llevamos súper bien, antes del partido hablábamos, aunque después en la cancha estamos para trabajar. Ella aquí ha ganado tres veces, es una gran campeona.

El año pasado mataste a Svitolina aquí. ¿Te conviene Madrid?

Si, me queda muy bien, con un poco de altura. Es sobre tierra batida, obviamente me gusta, pero al ser un torneo tan grande cualquier partido es muy difícil, solo hay que mirar el cuadro, ¡es todo piedras! Me ha pasado que he podido ganar estos dos, espero seguir ganando este tipo de partidos.

¿Qué balance haces de tu temporada hasta ahora?

[…] Bien (risas). De momento no he tenido ninguna lesión, eso ya es una gran victoria para mí, el año pasado me lesioné mucho. De hecho, aquí en 2021 recuerdo que vine sin partidos y luego en Estrasburgo me volví a lesionar. Obviamente, siempre puedes hacerlo mejor, pero no me voy a quejar de esta temporada.

Tu próxima barrera es el top30, ¿aumenta la dificultad?

Esto es como escalar el Everest: cada base cuesta más para respirar. Ahora está el top30, luego será el top20, luego el top10, el top5… pero todos quieren estar ahí. Avanzar es quitarse el puesto, pero detrás hay otras personas que también quieren estar donde estoy yo. Es una situación complicada.

La barrera del top100 difícilmente te costará romperla.

Entré en el top 200 muy rápidamente, luego pasé un par de años rondando el puesto 130, hasta que llegué a Praga y le di el bombazo. entonces vino palermo y otra bomba. A ver, siempre es difícil, no me voy a sentar aquí a decir que todo es fácil, pero es cierto que mostré un buen nivel y lo hice bien, no lo pensé mucho.

Hay otros que han costado más…

… y hay otros que lo son menos (risas).

¿Cómo lograste tanto éxito a la vez?

Todo fue detenido por COVID, así que no pasó mucho más. A fines de 2019 no jugué muy bien, después del US Open fuimos a China y jugamos algunos torneos importantes, no creo que gané ningún partido. Luego comenzamos 2020 y después del Abierto de Australia vino la pandemia, fue todo un poco raro. Para mí este es el primer año normal.

Vayamos al pasado. ¿Cómo empezaste con el tenis?

Mis padres me hicieron probar todo tipo de deportes, incluso jugaba mucho más al fútbol o al baloncesto, tengo un hermano dos años menor y todos los fines de semana nos gustaba probar algo nuevo. Así crecí, el tenis no era mi obsesión, hasta que empecé a jugar torneos regionales y vi que se me daba bien. En Suiza me formé en la Federación, luego empecé a jugar a nivel internacional, la júnior Era bueno en eso, se convirtió en el número 3, y luego llegó el salto a profesional.

Lo dices como si fuera fácil.

Una carrera normal, manual (risas). Luego en profesionales empiezas con 25k, vas subiendo poco a poco, te metes entre los 100 primeros y hasta aquí.

Tu vida se mueve constantemente entre España y Suiza.

Entreno en Barcelona, ​​todo mi equipo es de Barcelona, ​​pero vivo en Suiza. Mis padres son suizos, toda mi familia vive allí, pero sí, tengo de todo entre dos países, es un poco raro.

Quien te oiga hablar en perfecto español no creerá que eres suizo.

También hablo francés, alemán, suizo, inglés…

Hasta su nombre es mixto: Jil Belén Teichmann.

Mi padre me mató con eso, me mató (risas). Es simplemente el nombre en el pasaporte, no es un nombre compuesto. Aquí se enganchan un poco con la ‘Jil’ ya veces me dicen Belén… pero me llamo Jil, ya está, no es tan difícil.

Naciste en Barcelona, ​​¿te planteaste jugar con España?

La gente no lo sabe, pero yo ni siquiera tengo pasaporte español. Hablo muy bien español, si. Nací en Barcelona, ​​sí. Pero crecí en Suiza, fui a la escuela suiza y en casa solo hablo suizo. Vacaciones, familia… suena raro pero soy muy suiza. Tengo más tenis latino, sí.

Es la forma opuesta a Rebekah Masarovaque nació en Suiza y juega bajo la bandera española.

¡Vaya, me siguen preguntando! La diferencia es que ella es de madre española y tiene los dos pasaportes. Ni siquiera tengo los papeles. Tomó su decisión y estoy seguro de que está feliz, es una buena chica.

Hablemos de tu equipo: Arantxa Parra y beth martin. ¿Qué te aporta cada uno?

Los dos han sido jugadores, eso ya es un plus para mí. Como suelo decir, entienden la paranoia del tenista (risas). Los dos son muy trabajadores, como jugadores eran muy trabajadores, aunque tenían un estilo muy diferente. Lo positivo es que se adaptan a mi juego, me ayudan a sacarle el máximo partido a mi tenis, no se fijan en cómo lo hicieron, ni intentan que repita sus pasos, eso es lo que me gusta de los la mayoría sobre ellos. También son diestros, así que tienen que pensar como zurdos para entender mi estilo.

¿Cuál es tu estilo?

Me gusta patinar, soy un jugador muy físico, muy atlético, si tengo que correr corro… y si tengo que atacar, ataco. No pienso mucho en eso.

Una vez definiste tu tenis como ‘inesperado‘ (inesperado).

(La risa). Sí, sí, se me cayó ese. Yo soy así, de repente te ataco y subo a la red como de repente estoy corriendo de un lado a otro al fondo de la pista. Siempre trato de adaptarme a la situación: dependiendo de lo que proponga el rival, ahí voy.

Si jugaras contra ti mismo, ¿qué harías?

No sé, es una buena pregunta. nunca lo he considerado […] Estar muy atento, esa es la clave.

el año pasado jugaste final en cincinnati. ¿Cuándo es otra semana como esta?

Ya he visitado suficientes anfitriones para saber que el tenis no es una fiesta todas las semanas. El hecho de que suceda una vez no significa que tenga que volver a suceder, no funciona así. Ya lo he vivido en otras ocasiones, ganas un torneo y esperas ganar otro, pero todo es un proceso. Tienes que trabajar, ser humilde y ver cómo está la situación todos los días, sin importar lo que hayas hecho en el pasado.

Mira Kvitova…

Por ejemplo. Ha ganado tres veces aquí, es la favorita, pero sabe que no puede ganar todas las temporadas. Eso es algo que aprendes con los años.

En Grand Slam nunca pasabas de la segunda ronda. ¿Qué pasa con estos torneos?

Todo me ha pasado. El año pasado el único que jugué bien fue el US Open, los otros tres me lesioné. De hecho, en Roland Garros ni siquiera jugué. Otros años tuve cuadros duros, pero tampoco quiero disculparme, aunque no he jugado tantos.

¿Te preocupa?

De momento no, aunque es cierto que la prensa de vez en cuando me pregunta por los Grand Slams. Voy partido a partido, pero al final el torneo solo lo gana uno, no pienso más allá de mi próxima ronda. Muchas veces sucede que un jugador gana un torneo y luego encadena dos o tres derrotas en el primero. Esto es tenis, por suerte cada semana hay una nueva oportunidad, siempre hay que mantener lo positivo.

¿Te imaginas ganar uno?

Hay una parte de mí que sí, pero también soy muy realista. Primero intentemos algo más simple, ganemos algunos juegos, paso a paso, aunque sé que estoy inesperado (risas). Tampoco esperaba estar en la final de Cincinnati, pero sucedió.

¿Ganar un Grand Slam o la Billie King Cup?

¡Uff! […] Es que es muy diferente, amo a mis chicas, el año pasado éramos muy unidas, pero nuestros rivales no tenían mucho fjuego de aire. Tenemos una espina clavada, ganar ese torneo sería la bomba para nuestro país, sobre todo porque puedo compartirlo con ellos. Nos llevamos súper bien y me haría mucha ilusión, pero el tenista es un egoísta, jugamos al tenis para ganar Grand Slams, no para otra cosa.

¿Te atreves con una ronda rápida?

Dale, espero no meterme en problemas.

¿Clima, España o Suiza?

España… pero ¡cuidado con Suiza! Cuando hace buen tiempo, las montañas son hermosas, tienes vistas espectaculares, pero sucede algunas veces al año.

Muy frío.

Si, si, pero últimamente en España estoy flipando, en Suiza ahora mismo un sol radiante. Mi madre me manda fotos todos los días.

Comida, ¿España o Suiza?

¿Que comida?

Sólo conozco el de aquí.

Amigo, si no lo has probado… (risas). ¿No vale la pena un sorteo?

Mojeate.

A ver, no le puedo decir que no al chocolate… al queso, por ejemplo, no me gusta… entonces me encantan las tortillas. No sé, aquí no me mojo, en los que vienen sí.

Ocio, ¿España o Suiza?

España.

¿Música, española o suiza?

Justo ahora estaba escuchando música suiza, se responde.

Si por el resto de tu vida solo pudieras hablar un idioma…

El español me da mucho más mundo, sería útil en Sudamérica, por ejemplo.

¿Barcelona o Biel?

Es que no se puede comparar, Biel es una ciudad pequeña y Barcelona es una metrópoli.

Ahí está el contraste.

Soy de una gran ciudad, prefiero Barcelona, ​​pero si me dijeras Madrid cambiaría la respuesta. El Madrid es demasiado grande, en ese caso diría Biel.

¿Playa o montaña?

Montaña.

Después de no verte en Instagram por la Barceloneta…

Me verás (risas).

¿pan de tumaca ¿el chocolate?

Chocolate, muy fácil.

¿Nadal o Federer?

Federer. Le tengo mucho respeto a Rafa, además es zurdo y le tengo cariño, pero es que Federer…

¿Arantxa o Hingis?

A decir verdad, nunca seguí el tenis cuando era niño. Sé quiénes son los dos, pero con quien he compartido tiempo en FedCup es Martina. Ni siquiera conozco a Arantxa.

¿Mortadelo o Heidi?

Mortadelo, porque es divertido. Heidi no es graciosa.

Te van a quitar el pasaporte suizo.

(risas)

¿Eres más de aquí o de allá?

Me considero una buena mezcla, trato de sacar lo mejor de cada sitio.

¿Qué te llevarías de España a Suiza?

Llevaría paella a Suiza y chocolate a España, de hecho eso es lo que hago (risas). España tiene mucho ambiente, es un lío, por eso me encanta, eso es lo que me llevaría.

¿Y qué te traerías de Suiza?

Más allá del chocolate, me traería disciplina. Pero en el lado positivo, son puntuales: si dicen una hora, la cumplen. En España no siempre llega a tiempo el fontanero o la Vodafone (risas). Ambos países tienen cosas muy buenas, tengo mucha suerte de llevar dentro de mí valores de ambos lugares, poder vivirlos al mismo tiempo. Siempre estaré agradecido con mis padres por darme la oportunidad de vivir en ambos.

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