El día que cambió la vida de Mónica Seles para siempre

30 de abril de 1993. Cuartos de final del torneo de Hamburgo. Mónica Seles, domina su partido de cuartos de final ante la búlgara Magdalena Maleeva por 6-4 y 4-3 cuando se dispone a sentarse en su silla para el descanso obligatorio. Ese momento cambió para siempre la carrera y la vida del entonces número 1 indiscutible del mundo.

Günther Parch

Günther Parch, reducido por los espectadores situados detrás de la silla de Monica Seles

Un hombre perturbado se le acercó por la espalda y lo apuñaló con un cuchillo., para estupor de los presentes en ese momento. Era sobre Günther Parch, un alemán de 38 años obsesionado con Steffi Grafla gran víctima de la irrupción de Seles en el circuito WTA, a tal punto que se sentía suicida cada vez que su ídolo perdía un partido.

“Durante el descanso después de un partido, corrí hasta el final porque no había bebido agua y de repente sentí un dolor horrible en la espalda… Me di la vuelta para ver de dónde venía el dolor y vi a un hombre detrás de mí levantándome un cuchillo.Seles declaró tiempo después.

Esta agresión truncó la carrera de un tenista llamado a entrar en el Olimpo de las leyendas de la raqueta. En 1990, y con apenas 16 años, ganó Roland Garros, y antes de cumplir los 20 ya sumaba ocho títulos de Grand Slam (tres Open de Australia, tres Roland Garros y dos US Open) y se había convertido en el gran dominador del tenis mundial.

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Monica Seles, campeona de Roland Garros a los 16 años

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De hecho, aquel año 1993 comenzó de manera imbatible para el serbio, que se plantó en Hamburgo tras ganar el Abierto de Australia y el torneo de Chicago y llegar a la final de París. Todo apuntaba al inicio de una dinastía que podría convertirla en la mejor jugadora de la historiapero su apuñalamiento acabó con todo.

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Monica Seles y Steffi Graf, las dominadoras del tenis mundial a principios de los 90

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Aunque la herida de su espalda se curó en pocas semanas, las secuelas psicológicas la mantuvieron alejada de las pistas durante más de dos años.. No reapareció hasta el Abierto de Montreal de 1995 y, pese a la larga inactividad, su remontada fue espectacular: ganó el título sin perder un solo set y solo 14 juegos en cinco partidos, ante figuras de la talla de Anke Huber, Gabriela Sabatini o Amanda Coetzer. .

“De repente sentí un dolor horrible en la espalda… Me di la vuelta y vi a un hombre detrás de mí levantando un cuchillo contra mí”


Mónica SelesEx número 1 del mundo

Dos semanas después dio la cara en el US Open, donde volvió a demostrar que seguía siendo campeona con mayúsculas. Solo Steffi Graf en la gran final (7-6, 0-6, 6-3) fue capaz de romper el sueño de un Seles que padecía numerosos problemas psicológicos por la agresión sufrida y por el cáncer terminal que le diagnosticaron a su padre en ese momento.

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Steffi Graf trunca el regreso triunfal de Mónica Seles en 1995

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Seles volvió a las pistas con un sobrepeso evidente. 15 kilos de más provocados por un trastorno alimentario eso no le impidió seguir ganando partidos, a pesar de su menor movilidad y su falta de chispa y alegría en la pista.

Ese año, 1995, no volvió a jugar nunca más, y pese a que empezó 1996 ganando en Sydney y el Abierto de Australia, nunca volvió a ser la misma. De hecho, ese Abierto de Australia fue el último Grand Slam de su carrera, aunque disputó otras tres finales. Tampoco logró recuperar el número 1 que ostentó durante 178 semanas. El reinado de Steffi Graf fue sucedido por Martina Hingis primero y las hermanas Williams después.


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Una dolorosa derrota (6-4, 6-0 ante Nadia Petrova) acabó con su carrera deportiva. Fue en 2003, ella en la primera ronda de Roland Garros, el torneo que la vio nacer como estrella del tenis a los 16 años.

Su tenis pasará a la historia, siempre al ataque, pegando fuerte y buscando las líneas. Y también la pregunta de qué hubiera pasado si Günther Parch no se hubiera cruzado en su camino aquel fatídico 30 de abril de 1993. Quizá hubiéramos asistido a la consagración del mejor jugador de la historia.

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